
Matilde Hidalgo de Procel, nacida en Loja el 29 de septiembre de 1889, es una de las personas más representativas de la historia de Ecuador, destacándose como pionera en la defensa de los derechos de las mujeres en América Latina. A lo largo de su vida, rompió las barreras sociales que limitaban el rol femenino, logrando avances importantes en áreas como la educación, profesión, el voto y la política. Hoy, 20 de febrero, se cumplen 51 años de su fallecimiento, una fecha que rememora su incansable esfuerzo por la igualdad y su valioso legado, que sigue inspirando la lucha por los derechos de las mujeres hasta el día de hoy.
Trayectoria
Matilde Hidalgo fue la última hija del matrimonio entre Juan Manuel Hidalgo Pauta y Carmen Navarro del Castillo. A los pocos meses de su nacimiento, su padre falleció mientras trabajaba como contratista en Perú. Creció en un ambiente donde la figura de su hermano mayor, Antonio Hidalgo, quien la cuidó y formó, fue fundamental en su desarrollo intelectual. A los 4 años ya sabía leer y escribir, pues su hermano le impartió enseñanzas sobre arte, historia, poesía y otros conocimientos que marcarían su vida.
La lojana cursó sus estudios primarios en la escuela «La Inmaculada», institución que representaba el límite educativo para las mujeres de la época. Sin embargo, su espíritu la llevó a cuestionar la dominación masculina y a abrazar la idea de que las mujeres podían aspirar a más. En 1907, con el apoyo de su madre, solicitó matricularse en el colegio «Bernardo Valdivieso», un establecimiento que, en aquel entonces la educación era solo para hombres. Esta solicitud fue aprobada, convirtiéndose en la primera mujer ecuatoriana en acceder a estudios secundarios en una escuela masculina.
Aunque la sociedad la llegó a tachar de ‘liberal y endemoniada’, Matilde siguió su camino. En 1913 obtuvo el grado de bachiller y, al año siguiente, se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad del Azuay en Cuenca, después de ser rechazada por la Universidad Central de Quito debido a su género. En 1919, logró obtener su licenciatura en medicina, convirtiéndose en la primera mujer de Ecuador en lograrlo. En 1921, alcanzó su máxima meta, convirtiéndose en la primera mujer médica graduada en el país.
Para 1924, un hecho trascendental marcó su vida, debido a que solicitó su inscripción para votar en las elecciones nacionales, a pesar de que en ese entonces se les prohibía a las mujeres ejercer ese derecho. Tras varias negativas, su insistencia logró que Ecuador se convirtiera en el primer país en América Latina en reconocer el sufragio femenino en 1929. Su lucha por los derechos civiles culminó en 1941, cuando se convirtió en la primera mujer en postularse y ser elegida para un cargo de elección popular, siendo designada como la primera congresista del país.
Legado
En la actualidad, el legado de Matilde sigue vigente, especialmente en su ciudad natal, Loja.
En 2024, se conmemoró el centenario del voto femenino en Ecuador, y diversas autoridades y grupos feministas a nivel nacional y local organizaron actividades para honrar su lucha incansable.
En honor a su legado, existen varios lugares representativos que recuerdan su vida y obra. En la ciudad, hay una calle de solo dos cuadras que lleva su nombre, pero también existe la Escuela de Educación Básica «Dra. Matilde Hidalgo de Procel», una institución educativa que, al momento cuenta con 58 años de trayectoria. Además, uno de los lugares más importantes que preserva su memoria es el Museo Matilde Hidalgo de Procel, donde se relata su vida. Según José Mora Rivas, guía-informador, este espacio conserva diplomas, reconocimientos, títulos, cargos desempeñados, objetos personales, fotografías, bustos escultóricos y poemarios donados al museo, que ilustran el caminar de la primera mujer en Ecuador en ejercer el voto y en ser primera médica del país.
