Este sábado 15 de marzo, cientos de miles de manifestantes tomaron las calles de Belgrado en la mayor movilización contra el gobierno de Aleksandar Vucic. Convocados por el movimiento estudiantil, llegaron desde diversas partes de Serbia para exigir el fin de la corrupción y la falta de transparencia estatal, convirtiéndose en la protesta más grande en la historia moderna del país.
Bajo el lema La corrupción mata, la movilización surgió a raíz del trágico derrumbe de una marquesina en la estación de tren de Novi Sad el 1 de noviembre de 2024, que dejó 15 muertos y desató duras críticas por la falta de control en las obras públicas. Desde ese incidente, las protestas han crecido, atrayendo a jóvenes y sectores opositores.
A pesar de los temores de disturbios, la manifestación transcurrió de manera pacífica y festiva. El presidente Vucic había advertido de una respuesta firme de las fuerzas de seguridad y calificó las protestas como una «revolución de colores» impulsada desde el exterior. Sin embargo, los líderes estudiantiles instaron a evitar provocaciones, temiendo que el gobierno usara cualquier acto de violencia como excusa para declarar el estado de emergencia.
Miles de estudiantes llegaron a Belgrado desde el viernes por la noche, algunos a pie o en bicicleta, siendo recibidos con cánticos y batucadas. Mientras la capital se colapsaba bajo la multitud, Vucic reafirmó su postura, insistiendo en que «no permitirá que la calle dicte las reglas».

