Las calles de Turquía se llenan de manifestantes tras el arresto de Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul y principal opositor del presidente Recep Tayyip Erdogan. La indignación crece y las movilizaciones, que ya han dejado más de 340 detenidos, se extienden por el país.
¿Por qué estallaron las protestas?
Imamoglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP), fue detenido el pasado miércoles bajo acusaciones de corrupción y vínculos con terrorismo, cargos que él califica de «ilegales y sin fundamento». Su arresto ha desatado una ola de manifestaciones sin precedentes desde las revueltas de Gezi en 2013, con miles de ciudadanos saliendo a las calles en más de dos tercios de las provincias turcas.
El gobierno de Erdogan ha respondido con un fuerte despliegue policial y advertencias contra quienes buscan «caos y provocación». Sin embargo, el CHP y otros sectores de la oposición han convocado a una votación simbólica para reafirmar a Imamoglu como candidato presidencial, en un desafío abierto al oficialismo.
¿Qué está en juego?
Expertos coinciden en que la crisis va más allá de Imamoglu y refleja un profundo descontento social y político. Jóvenes, estudiantes y ciudadanos de diversas tendencias políticas se han unido en las protestas, denunciando un gobierno que restringe libertades y socava la democracia.
El régimen de Erdogan enfrenta su mayor reto en años. Si las protestas continúan, podrían marcar un punto de inflexión en la historia política de Turquía.

