El Papa Francisco hizo su primera aparición pública este domingo tras ser hospitalizado el 14 de febrero por una grave infección respiratoria. Desde un balcón del hospital Gemelli en Roma, saludó a los fieles que se habían congregado para verlo.
Pocos minutos después, y bajo un fuerte operativo de seguridad, abandonó el hospital rumbo al Vaticano. A sus 88 años, Francisco enfrentó dos episodios críticos que pusieron en riesgo su vida, según el doctor Sergio Alfieri. Sin embargo, nunca fue intubado y se mantuvo consciente en todo momento.
Aunque ya no tiene neumonía, su recuperación continúa. La pérdida de voz es una secuela esperada en pacientes de edad avanzada, explicaron sus médicos. El cardenal Víctor Fernández indicó que el Papa «necesita volver a aprender a hablar» debido al uso prolongado de oxígeno de alto flujo.
En los últimos días, su respiración y movilidad han mejorado notablemente, y ya no requiere ventilación mecánica por las noches. Si la evolución sigue siendo favorable, podría retomar sus actividades pronto.
Francisco, líder de la Iglesia Católica desde hace 12 años, ha enfrentado varios problemas de salud a lo largo de su vida, incluyendo la extirpación de parte de un pulmón a los 21 años, lo que lo hace más vulnerable a infecciones.

