Diego Lara León
Ernest Hemingway decía que: “Jamás habrá amigo más fiel que un libro. Los libros nos permiten ampliar nuestros horizontes, sin importar dónde o con quién estemos; adentrarnos en las páginas de un libro es el equivalente a subirnos en un avión del que solo nosotros elegimos el destino”.
Los expertos dicen que la lectura nos genera muchos beneficios. Por ejemplo: aumenta nuestra inteligencia emocional, porque a través de los libros conocemos a personajes de personalidades muy distintas. Algunos pueden ser más parecidos a nosotros, otros menos. Pero leyendo los hechos desde su punto de vista aprendemos a ponernos en su piel, a ver las cosas con otros ojos.
Otro beneficio de la lectura es que mejoramos ostensiblemente nuestro vocabulario y de paso nuestra ortografía, en conclusión, potenciamos nuestra cultura general.
Para quienes tienen el hábito de leer, coincidirán conmigo que leer desestresa, leer te desconecta de los problemas diarios y te transporta al maravilloso mundo de las letras. Leer también potencia nuestra imaginación, es una gran sensación el dar imagen en el cerebro a las letras que leemos.
Leer nos hace disciplinados y mejora nuestra concentración, la lectura es una gran terapia.
Un gran amigo me dijo que solo logró curarse del insomnio que padecía, cuando le recomendaron leer.
Aun recuerdo una de las primeras clases en la maestría en Dirección de Empresas, mi profesor, un alemán muy alemán, (firme y directo), nos dijo: “Un gerente que no tome decisiones no sirve para gerente”. Pero, ¿cómo entrenar para tomar decisiones? le preguntamos, su respuesta fue: “la única manera que conozco para que mejoren la toma de decisiones es que lean, que lean mucho”.
Leer no es una práctica muy común en nuestra sociedad, los más jóvenes son los que más leen, pero la mayoría por obligación, porque están en edad escolar.
Según la UNESCO, aproximadamente la mitad de los ecuatorianos leen entre una y dos horas semanales, es decir, un poco más de 8 minutos diarios. Pero no siempre leen libros. Los ecuatorianos en promedio leemos menos de un libro por año.
¿Quiénes leen más que nosotros? Los canadienses y los suizos están a la cabeza de los lectores, en promedio leen 20 libros por año. Los finlandeses leen 17 libros anuales. El 70% de los argentinos leen como pasatiempo y en la comunidad europea ese indicador sube a 85%.
Hace varios meses escribí un artículo sobre el discurso que el general William McRaven, dio en la ceremonia de graduación de la Universidad de Texas en el 2014. Escuché ese gran discurso de motivación en un podcast que encontré hace varios años, sin embargo, nunca había podido conseguir el libro “Tiende tu Cama”.
El fin de semana pasado, la Corporación de Ferias de Loja, llevó a cabo la primera Feria de la Segunda Oportunidad, que fue una apuesta por un evento que es común en otras ciudades y países, pero que en Loja aun no era masivo. Esta feria que sintoniza con la economía circular, brindó la oportunidad para que personas, en su gran mayoría no comerciantes, dediquen un fin de semana para exponer y vender productos que tenían en casa y que, al estar en buenas condiciones, merecían una segunda oportunidad. Como parte de esos expositores se presentó un proyecto cultural muy interesante, liderado por el Sr. Stalin Paciche. Stalin pertenece a ese grupo de “locos”, que apuestan por proyectos arriesgados y diferentes. Él, hace varios meses convirtió a un remolque en “Cultura sobre Ruedas”, así se llama su proyecto.
Cultura sobre Ruedas estuvo en el Complejo Ferial de Loja, vendiendo libros a precios de locura. Por curiosidad, me adentré a mirar los libros que ahí se ofertaron. Mis ojos brillaron cuando vi a lo lejos, aquel libro que siempre quise tener. “Tiende tu Cama” se leía a lo lejos con letras blancas en una pasta roja.
Tomé ese libro y no lo volví a soltar, pero entre el lugar donde estaba y el sitio donde cobraban los libros, mis manos agarraron y no soltaron “Hábitos de Equipo”, “Milagro en los Andes” y “El Poder de las Palabras”.
La feria de la segunda oportunidad permitirá que yo tenga la primera oportunidad de leer un par de libros y releer otro par. Ya tengo ocupación para mi próximo tiempo libre.
Les recomiendo que cuando vean por la ciudad un remolque negro con naranja, que dice “Cultura sobre Ruedas”, visítenlo y, ojalá también tengan la primera o segunda oportunidad de leer y volver a leer.
@dflara
