
Este 12 de abril se cumplirá un año del trágico accidente ocurrido en el río San Felipe, en el cantón Oña, provincia de Azuay, límite con Loja, donde un bus de la Federación Deportiva de Loja (Fedeloja) se precipitó al abismo con una delegación de iniciación de taekwondo que se dirigía a Cuenca para participar en un evento deportivo. Habrá un homenaje póstumo.
Hechos
En aquel autobús viajaban deportistas, padres de familia y su entrenadora. Lamentablemente, el siniestro dejó cinco personas fallecidas y varios integrantes de la delegación resultaron heridos.
Para honrar la memoria de las víctimas mortales, este viernes 11 de abril, a partir de las 18h30, realizarán un homenaje póstumo en la iglesia de Santo Domingo de la ciudad de Loja. El acto es organizado por las entrenadoras María de los Ángeles Santorum y Carolina Armijos, como una muestra de respeto y recuerdo a quienes ya no están.
Resurgir
A un año del hecho, la escuela de taekwondo de Fedeloja resurge como un ave fénix. Actualmente recibe a nuevos integrantes y vuelve a insertarse de forma progresiva en el ámbito competitivo.
María de los Ángeles Santorum, entrenadora de taekwondo, expresó que, tras el accidente, muchos deportistas decidieron abandonar el equipo. Sin embargo, con esfuerzo y dedicación, ha logrado formar un nuevo grupo con niños que inician su camino en esta disciplina.
“El enfoque ahora no solo está en la preparación física, sino también en el fortalecimiento emocional del equipo”, explicó. Muchos de los actuales integrantes están dando sus primeros pasos en competencias, lo que ha significado un proceso de formación integral.
María mantiene un lema que guía su labor diaria: “Nadie dijo que sería fácil empezar de cero, pero levantarse y hacerlo es solo de campeones”, una frase que refleja el espíritu de resiliencia y superación con el que acompañan a cada uno de los nuevos talentos.
