Galo Guerrero-Jiménez
Toda realidad externa, al ser observada, es leída, es decir, es captada por la mente e interpretada u observada cognitivamente hasta elaborar en el cerebro un conjunto de lenguaje que, gracias a su realidad interna, subjetiva y espiritualizada desde su máxima concepción sensible, da fe de esa realidad externa, objetiva, materializada, es decir, lista para que el cerebro con todos sus elementos biológicos, psíquicos y ecológico-contextuales, lea lo que, según la clase de persona que sea el observador, logre interiorizar o inmaterializar el pensamiento con referencia a ese objeto leído-observado, que se produce en su mente y, pueda, así, dar a luz a un conjunto de lenguaje que inmaterializado desde la palabra, es capaz de aportar desde su más cálida y afectuosa concepción mental y desde una sensibilidad profundamente concentrada o indiferente, es decir, de máximo o poco interés, según el ámbito de su comprensión literal, inferencial y crítico-axiológico-estética que la mente humana es capaz de generar.
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