César A. Correa.

Más o menos la mitad de los 240 damnificados del deslave ocurrido en días anteriores en la parroquia paltense Lauro Guerrero no han encontrado albergue hasta hoy, permanecen prácticamente a la intemperie, en corredores, porque la cantidad de aulas disponibles no fue suficiente para recibir a todos los que se quedaron sin casa y no se ha llevado carpas para ofrecer por lo menos este tipo de protección. Lo peor todavía es que la población está sin agua potable y en los sitios de albergue no hay baños, ni duchas, ni facilidades para cocinar o lavar. Los alimentos que han llegado por las donaciones de personas públicas y privadas están por agotarse, pues se calcula que solamente alcanzarán para la semana que comienza.
Estas informaciones y las que siguen nos fueron proporcionadas por José Leonardo Mora, María del Cisne Agurto, Benito Román que el jueves anterior llegaron a Lauro Guerrero, llevando decenas de kits de alimentos para auxiliar a los damnificados y pudieron observar el deprimente cuadro que presenta esa parroquia, que se destaca por su bella arquitectura tradicional.
La tragedia no podía prevenirse porque no existía una amenaza visible, el deslave se produjo por acción de dos vertientes subterráneas de agua que deben haberse engrosado por las copiosas lluvias del presente invierno. La magnitud del deslave fue tan grande que sepultó en minutos 27 casas, sin dar tiempo para salvar ningún bien; las víctimas que se salvaron se quedaron exclusivamente con la ropa que llevaban puesta, por lo tanto, están haciendo mucha falta calzado, medias, ropa interior de hombres y mujeres, pantalones, camisas, vestidos, blusas, artículos para la higiene personal, muebles, juguetes…
No se inician las acciones para proveerles de nueva vivienda a los damnificados ni para darles un albergue prolongado, por unos días se podría utilizar aulas de El Carmelo, Yamana, Casanga y hasta Catacocha, pero tampoco se puede interrumpir las clases por tiempo indefinido.
Se necesita por lo menos medio millón de dólares para volver a la normalidad, que deben ser asignados por el gobierno nacional; las posibilidades del Municipio de Paltas son mínimas, por su bajo Presupuesto, afectado además por varios meses de atraso en el depósito de las asignaciones a las que tiene derecho.
La alarma mantiene a los pobladores del valle de Casanga en zozobra porque se han presentado fenómenos naturales sorprendentes, por ejemplo en una de las casas nuevas, de hormigón, construída cerca del puente de Playas, hace pocos días aguas subterráneas hicieron reventar el piso de baldosas de la sala y una gruesa corriente comenzó a desfogar interminablemente.
La solidaridad de los lojanos debe hacerse presente una vez más. Uno de los sitios de acopio se halla en la avenida Agustín Aguirre y José Antonio Eguiguren.
