Derecho al trabajo

“Que la historia tiene ciertos momentos estelares, fugaces instantes explosivos que dan una forma dramática a las millones de energías que mueven nuestro mundo”, señaló, Stefan Zweig, maestro de la literatura universal, hace medio siglo.

Sin duda, ese momento inicia el 1º de Mayo de 1886, donde el movimiento obrero, representado por la Federación de Organizaciones de Trabajadores y Uniones Obreras, fundadas en Chicago, toma la dirección de la lucha, al establecer, la huelga nacional de los trabajadores, en defensa de la jornada laboral de las ocho horas de trabajo, decisión revolucionaria y superó las fronteras de su estado para convertirse en derecho universal de las personas.
Desde entonces, el movimiento obrero supera la lucha por conquistar un derecho para convertirse en un fenómeno social de crítica política y construcción social, cuyos antecedes están en Inglaterra en el siglo XVIII, con el inicio de los procesos de industrialización y profundización del modelo económico basado en el capital, cuya, primera fase de la se caracterizó por la excesiva libertad de parte del empresariado sobre las condiciones laborales de sus trabajadores no existía una legislación laboral ecuánime, dejando a los empresarios decidir sobre los salarios o la extensión de la jornada laboral de los obreros.
En nuestro país, los primeros movimientos de la clase obrera, aparecen a fines del siglo XIX e inicios del XX, a fin de luchar por mejores salarios, reducir las jornadas de trabajo, para logar y conquistar derechos laborales mínimos, se consolida en el primer centenario del Primer Grito de la independencia el 10 de agosto de 1909, con el primer Congreso Nacional Obrero, y, a partir de esa fecha, la Asociación de Abastecedores del Mercado de Guayaquil inició las celebraciones del primero de mayo, hasta que el gobierno de Leonidas Plaza Gutiérrez, mediante decreto del 23 de abril de 1915, consagró el primero de mayo de cada año, día feriado para los obreros del Ecuador y desde 1916 se decretó en el país la jornada de 8 horas laborales.
La lucha de la fuerza de los trabajadores no cesó con la promulgación de los decretos gubernamentales y sus conquistas, prosigue su camino de reivindicación cuidando y protegiendo los derechos, para también siendo fieles cumplidore de su deber, de sus obligaciones, pues, como trabajadores en diferentes oficios y profesionales en diversas áreas somos sujetos de responsabilidades y de derechos.
La celebración y conmemoración empieza por recordar para poder contar, pero precisa tomar conciencia de que las conquistas que, no nacen de la bondad del gobernante, ni del patrono de los obreros, sino se inspiran en la sangre de los ocho “mártires de Chicago”, activistas sindicales quienes fueron juzgados y condenados siete a pena de muerte y una a cadena perpetua.
La historia sigue su ritmo, el modelo de vida dominante se acostumbró a ver cada primero de mayo marchar a los trabajadores, a su resistencia permanente para no renunciar a conquistas laborales que fueron con sangre. Hoy las luchas de los trabajadores tienen un valor agregado, va en defensa de la vida, de la naturaleza, por una jubilación digna, por salud y educación digna.
Cada primero de mayo demanda atención y respeto, Por eso, no dejemos jamás torcer el brazo, por las batallas, las metas son alcanzables, por las batallas es que se conquistan los sueños, por la constancia y perseverancia es como en algún momento el derecho al trabajo y a su acceso será para todos.
Feliz día querido hermano trabajador.