Sin un favorito claro y con tensiones internas a flor de piel, el cónclave que inicia este miércoles podría marcar un antes y un después en la historia de la Iglesia Católica.
Con representantes de 70 países, este será uno de los cónclaves más diversos e internacionales hasta ahora. Los cardenales, muchos provenientes de regiones alejadas de Europa, se reunirán en la Capilla Sixtina para iniciar la votación que definirá al nuevo líder espiritual de más de 1.400 millones de católicos en el mundo.
¿Qué perfil tendrá el próximo Papa?
El Papa Francisco deja un legado de reformas, con énfasis en las periferias y los más vulnerables, aunque también enfrentó una fuerte resistencia interna. Según voces dentro del Vaticano, se espera que su sucesor no sea un revolucionario, sino un pastor cercano, capaz de tender puentes y guiar a la Iglesia en tiempos complejos.
Cónclave sin favoritos y negociaciones a la vista
Aunque se mencionan varios “papables” como Pietro Parolin (Italia), Pierbattista Pizzaballa (Jerusalén), Mario Grech (Malta) o Luis Antonio Tagle (Filipinas), no hay un nombre que genere consenso. Se prevé un proceso extenso, donde los bloques progresistas y conservadores deberán llegar a acuerdos para evitar un estancamiento.
Una elección bajo secreto y máxima seguridad
Durante el cónclave, los cardenales estarán totalmente incomunicados: sin acceso a teléfonos, internet ni medios de comunicación. Se realizarán hasta cuatro votaciones diarias, y tras cada una, las papeletas serán quemadas. El mundo sabrá si hay nuevo Papa por el color del humo: blanco si hay elección, negro si no.

