Luis Jiménez Tenesaca
En un mundo donde la desconfianza hacia las instituciones públicas sigue siendo un desafío, iniciativas como la Open Gov Week OGW (semana de estado abierto) en Ecuador representan un avance fundamental para fortalecer la democracia, la transparencia y la colaboración entre el gobierno y la ciudadanía. Esta semana, impulsada por los principios de gobierno abierto, no es solo un ejercicio simbólico, sino una oportunidad concreta para que el Estado rinda cuentas, escuche a la sociedad y promueva políticas públicas más inclusivas y eficaces.
Ecuador, desde el 2018, como parte de la Alianza para el Gobierno Abierto AGA, se ha comprometido a fomentar la participación ciudadana, la innovación cívica y el acceso a la información. La Open Gov Week, es un espacio donde estos principios cobran vida: mediante talleres, foros y plataformas digitales, las instituciones públicas abren sus puertas para dialogar con la ciudadanía, presentar avances y recibir propuestas que permitan mejorar la gestión estatal.
Uno de los pilares de esta iniciativa es la rendición de cuentas. En un país donde la corrupción ha minado la credibilidad en el sector público, es esencial que el gobierno demuestre con hechos su compromiso con la integridad. La publicación de datos abiertos, la socialización de proyectos y la evaluación participativa de las políticas son herramientas que, utilizadas correctamente, pueden reconstruir la confianza entre el Estado y la sociedad.
Pero la transparencia no es suficiente. La verdadera esencia del gobierno abierto radica en la participación activa de la ciudadanía. La Open Gov Week debe servir para que organizaciones sociales, académicas, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas y otros grupos históricamente excluidos puedan incidir en las decisiones que afectan sus vidas. No se trata solo de informar, sino de escuchar y co-crear soluciones.
Si bien esta iniciativa es valiosa, aún existen retos. Muchos ciudadanos desconocen estos espacios o no cuentan con los medios para participar efectivamente. Es deber del Estado garantizar que la información llegue a todos los rincones del país, incluyendo zonas rurales y grupos vulnerables. Además, los compromisos adquiridos durante esta semana deben traducirse en acciones tangibles, evitando que queden en simples declaraciones.
La Open Gov Week no es solo responsabilidad del gobierno, sino de toda la sociedad. Los medios de comunicación, las universidades, las ONG y cada ciudadano tienen el deber de exigir, proponer y vigilar. Solo así lograremos un Ecuador más justo, donde las instituciones trabajen con la gente y para la gente.
Ecuador ha dado pasos significativos en gobierno abierto, especialmente desde la academia y proyectos focalizados. Sin embargo, requiere una política de Estado coordinada que trascienda cambios de gobierno y llegue a todo el territorio. La Open Gov Week 2025 es una oportunidad para reposicionar estos temas en la agenda pública y demostrar que la transparencia es clave para enfrentar crisis de confianza institucional.
Esta semana debe ser el punto de partida para un Estado más cercano, más humano y más abierto. El futuro de la democracia depende de ello.
¡Participemos, exijamos y construyamos juntos!
