Mamá y policía: la vida de entrega de la sargento Urgiles

Con la patria en el uniforme y el amor en el alma: así vive Mayra Urgiles, miembro y madre en la Policía Nacional.

Con 19 años de servicio en la Policía Nacional, la sargento segundo, Mayra Gloria Urgiles Labanda, es un ejemplo de entrega y constancia. Actualmente presta sus servicios en la Subzona Loja, y a pesar de haber cumplido su sueño de ser parte de las filas de las damas y caballeros de la paz, reconoce que compaginar su rol como madre de tres hijos con las responsabilidades policiales ha sido un gran desafío. El tiempo, dice, ha sido su principal limitante para estar con su familia.

Labor

En diálogo con Diario Crónica, la servidora policial recordó con emoción el inicio de su camino, allá por el año 2005, cuando decidió postular a la institución. Su motivación estaba clara, aunque no contaba con el respaldo de su padre, quien no deseaba verla en las filas policiales. “Él trabajaba en la Cooperativa Loja y estaba de viaje en Zapotillo cuando lo llamé para decirle que debía viajar a Quito a rendir los exámenes. Me pedía que no lo hiciera, pero mi mamá siempre me alentó y estuve firme en mi decisión”, relató.

Su primer intento no fue exitoso. Le dijeron que no había prospectos. Sin embargo, no perdió la fe y confió en el Santísimo Sacramento. Para su segundo intento, a pesar de la oposición de su padre, pasó las pruebas y cuando finalmente llegaron los prospectos a Loja, pudo continuar el proceso. “El 15 de junio de 2006 me gradué. Fue un día inolvidable porque estuvieron presentes mis padres y mis hermanas”, recuerda con una sonrisa.

Desde entonces, su trayectoria ha sido extensa y diversa. Su primer destino fue el distrito Eloy Alfaro, en Quito, donde permaneció tres años. Luego prestó sus servicios en el Congreso Nacional del Ecuador y, más adelante, fue destinada a Loja, en la Policía Judicial, por tres años. Después regresó a Quito por un nuevo periodo de tres años, luego a Zamora, y más tarde volvió a Loja, donde trabajó en servicios preventivos.

En noviembre de 2019, recibió telegramas donde se le informaba que había sido considerada para prestar servicio en el Centro de Rehabilitación Social de Turi. Por motivos de pandemia, esta asignación se extendió por nueve meses. Posteriormente fue trasladada al distrito Catamayo, donde permaneció aproximadamente cuatro años. Hoy, su compromiso continúa desde la Subzona Loja en planificación.

Ser madre y policía ha implicado sacrificios. Urgirles comenta que muchas veces no ha podido festejar cumpleaños —ni los propios ni los de sus hijos o padres— debido a las exigencias del trabajo. “Una vez que termina el turno debo ver por mis hijos y viceversa. Es una responsabilidad que no se detiene. Como mujeres debemos salir adelante y siempre dar lo mejor”, señala.

Aunque admite que ha sido duro fusionar ambas facetas, sostiene con firmeza que “madre solo hay una, y mamá es mamá”. La vocación de servicio, manifiesta, no se trata solo de portar un uniforme, sino de mantener el compromiso de proteger a la ciudadanía mientras en casa se cumple el irremplazable rol de madre.

A pesar del cansancio y las dificultades, Mayra Gloria Urgiles continúa cumpliendo con su juramento de “servir y proteger”, demostrando que el coraje y el amor pueden convivir en el mismo corazón.