José Alberto Mujica Cordano (Montevideo, 20 de mayo de 1935-Montevideo, 13 de mayo de 2025), se ha marchado al infinito.
Pepe Mujica, fue un político y floricultor uruguayo que se desempeñó como presidente de la República Oriental del Uruguay desde el 1 de marzo de 2010 hasta el 1 de marzo de 2015. Fue miembro y líder del partido político Frente Amplio. Exguerrillero, integró en los años sesenta el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, por lo que estuvo prisionero entre 1972 y 1985 durante la dictadura cívico-militar en Uruguay.
En 1989 fue elegido diputado y posteriormente senador por el Frente Amplio, en las elecciones de 2014 y en las de 2019.
Mujica fue descrito como «el jefe de Estado más humilde del mundo» debido a su estilo de vida austero y su donación de alrededor del 90 % de su salario mensual de doce mil dólares a organizaciones benéficas que benefician a los pobres y a los pequeños empresarios. Un crítico abierto del enfoque del capitalismo en acumular posesiones materiales que no contribuyen a la felicidad humana, fue elogiado por los medios y periodistas por sus ideologías filosóficas; El Times Higher Education se refirió a él como el «presidente filósofo» en 2015.
Desde 2005 hasta su muerte estuvo casado con Lucía Topolansky, dirigente histórica del Movimiento de Participación Popular y además vicepresidenta de Uruguay entre 2017 y 2020, con quien mantenía una relación sentimental desde 1972.
Finalizamos este homenaje con algunas frases de Pepe Mujica que lo retratan como pensaba y como vivía:
«Hay gente que adora la plata y se mete en la política. No está mal que le guste la plata. ¡Pero si les gusta la plata, métanse en el comercio, en la industria! La política es para ayudar a la gente».
“El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son.”
«Una de las desgracias de la política es haber abandonado el campo de la filosofía y haberse transformado demasiado en un recetario meramente económico», dijo Mujica cuando todavía era presidente, en 2014, en una sesión plenaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
«No es que la economía no tenga importancia —continuó—, pero el hombre alguna vez (debe hacerse) estas preguntas: ‘¿A dónde va la humanidad?, ¿cuál es el futuro?, ¿cuál es la responsabilidad con la vida? La vida humana es casi un milagro en el enorme silencio mineral del universo».
«Los grandes problemas de la vida son los que nos dan felicidad» Esta profunda reflexión ofrece una visión del sentido de la vida y el valor del esfuerzo, donde el compromiso y los desafíos personales son un escalón de aprendizaje y satisfacción. Es decir, la felicidad verdadera no viene de evitar los problemas, sino de enfrentar aquellos que realmente valen la pena y que son desafíos que nos conectan con lo que amamos, con nuestras pasiones, nuestros afectos y nuestras convicciones. En conclusión, lo que Mujica decía es que para alcanzar la felicidad no debíamos pensar en una vida sin problemas, sino en una vida con sentido.”
