
Desde hace varias décadas, Bolívar Chauvin ha aportado de manera decidida a la educación inclusiva y al desarrollo social de la niñez vulnerable en Loja. A través de su liderazgo, ha consolidado servicios de apoyo psicosocial, atención médica y formación en valores, beneficiando a familias en situación de dificultad y dejando un legado centrado en la dignidad humana.
Trayectoria
En 1977, Bolívar Rigoberto Chauvin Hidalgo inició su compromiso social con una propuesta de educación en la calle, motivado por la situación crítica que afectó a cientos de familias lojanas.
“Tras pasar una sequía y una temporada invernal terrible, nuestra gente salió del campo a la ciudad porque se acabaron todas sus posibilidades en el agro. Había muchísimos migrantes a quienes les llamaban ‘los sequías’. En las calles estaban tanto padres como hijos. Ahí comenzamos una investigación desde las universidades de Loja, que nos permitió descubrir graves problemas en varios aspectos de la vida”, relata.
Gracias a esa indagación, pudieron evidenciar las dificultades que atravesaban las familias migrantes. Muchas de ellas, acostumbradas al trabajo agrícola, no encontraban oportunidades en la ciudad. Los empleos disponibles eran precarios y sus niveles de formación, por lo general artesanal, limitaban aún más sus opciones. A esto se sumaban las barreras en el ámbito educativo, ya que muchos niños provenían de escuelas de la Costa, lo que dificultaba su ingreso y adaptación al régimen Sierra-Amazonía. Algunos ya habían abandonado sus estudios o no contaban con el mismo nivel académico que sus compañeros.
Frente a estas realidades, Chauvin impulsó un proyecto integral de educación en la calle, con talleres de capacitación, programas de vivienda —como en Carigán— y atención en salud en sectores como La Tebaida. Sin embargo, su mayor énfasis fue con las familias y especialmente con los niños.
“Este trabajo fue complejo. Partimos de la calle, motivando a los chicos para que regresaran a la escuela. Eso ya era un gran paso. Pero no fue fácil. Implementamos métodos alternativos considerando todo lo que habían vivido. Por eso preparamos a los docentes para desarrollar una metodología adecuada”, explica.
Ese esfuerzo dio paso a la creación de la escuela EDUCARE, de la Fundación Centro de Iniciativas Sociales Latinoamericanas (CISOL), que posteriormente se transformó en una unidad educativa que brinda educación gratuita desde los niveles de educación básica hasta bachillerato.
Actualmente, EDUCARE ha graduado a tres promociones de estudiantes y cuenta con cerca de 300 alumnos, provenientes de barrios alejados como la vía a Cuenca, Carigán y otros sectores de la ciudad. Cada año ingresan nuevos grupos, y reciben apoyo en distintos ámbitos.
“Les ayudamos con talleres, y también les damos almuerzo a quienes no tienen la posibilidad de ir a sus casas a comer”, menciona.
Compromiso
Bolívar Chauvin asegura que este trabajo le da una gran satisfacción, a la que llama felicidad. No obstante, reconoce que aún queda mucho por hacer.
“Es poco lo que se hace frente al desafío de un pueblo que lo necesita”, reflexiona.
Además, destaca que este camino no lo ha recorrido solo, ya que ha contado con el constante acompañamiento de su esposa, quien ha sido parte activa de cada iniciativa.
Cronidato
Nació el 24 de mayo de 1950. Realizó sus estudios primarios en la escuela de los Hermanos Cristianos La Salle y la secundaria en el Colegio Técnico Salesiano de Cuenca. Posteriormente, se formó en pedagogía, complementando su formación con un curso adicional y una capacitación en la Universidad de Harvard sobre la enseñanza para la comprensión.
