Ford no solo construía autos

Diego Lara León

Cuando se escucha el nombre de Henry Ford, inmediatamente lo relacionan con el genio detrás del imperio de la industria automotriz. Sin embargo, es mucho mas que eso. Sus enseñanzas en el naciente mundo industrial y empresarial de inicios del siglo 20, son insumo imprescindible de quienes estudian, quieren entender y pretenden crecer en el complejo mundo de los negocios.

Cuando en los foros empresariales, lo presentaban como “el inventor”, inmediatamente él los corregía, “no, yo no soy inventor, yo soy innovador, yo solo desarrollé un sistema que hace que los vehículos se produzcan en serie, es decir, más rápido y más barato, pero eso sí, con la misma calidad”.

Primera lección: Hay que saber diferenciar entre inventor e innovador. El inventor crea algo nuevo; el innovador, convierte eso nuevo en exitoso en el mercado. La innovación no es solo invención es mucho más que eso.

La innovación de Ford, no solo redujo drásticamente los costos de producción, sino que también democratizó el acceso a los automóviles, convirtiéndolos de un producto de lujo a algo accesible para un público más amplio.

Ford creía que la innovación continua era esencial para el éxito empresarial, y aplicó esta filosofía a lo largo de su carrera.

Segunda lección: Henry Ford entendió que, para tener éxito, a menudo es necesario crear un mercado para un producto o servicio, en lugar de simplemente responder a las demandas existentes. Es decir, no hay que desarrollar productos tomando como referencia a la demanda, sino a la necesidad.

Su enfoque se centró en ofrecer soluciones a problemas que la gente ni siquiera sabía que tenía, como la necesidad de un transporte más asequible y eficiente.

Tercera lección: Ford enfatizó la importancia de la calidad en sus productos. Para él, la calidad significaba hacer las cosas bien, incluso cuando nadie estaba mirando.

Hacer los productos con calidad es una muestra de respeto al cliente, la calidad es la mejor carta de presentación de una empresa y la mejor estrategia de mercadeo. “La calidad no se construye, se la vive”.

Vamos a la tercera lección: Ford creía en la eficiencia en la producción. Su sistema de línea de montaje demostró que la eficiencia era clave para el éxito.

También implementó salarios justos para sus trabajadores, lo que les permitió comprar los automóviles que fabricaban, creando un ciclo virtuoso en la economía.

Ford reconoció que un trabajador feliz es un trabajador productivo y que la inversión en el bienestar de los empleados puede generar lealtad y eficiencia.

Vamos por la cuarta lección: Este gran empresario, también enfatizó la importancia de la visión a largo plazo y la reinversión de las ganancias en la expansión del negocio, en lugar de priorizar los dividendos inmediatos para los accionistas.

También abogó por la idea de que un negocio debe servir a la sociedad, no solo buscar la ganancia a expensas de los demás.

En conclusión, Ford no solo es una marca de autos de calidad, Ford es la impronta de un modelo de empresario que nos enseñó: la importancia de la innovación, la eficiencia, la calidad, la visión a largo plazo y la consideración del bienestar de los empleados y de nuestro entorno, en la gestión empresarial.

@dflara