
Calvas está lleno de leyendas que forman parte esencial del patrimonio cultural inmaterial de su pueblo, las mismas que son transmitidas entre generaciones, una de estas es la del muerto y su fiel acompañante —la mula— que desaparecieron en pleno velorio.
Historia
El Toro del Inca, El carro del diablo, El gentil, La mula del diablo, Los Gagones, El Jardín encantado, La mujer que camina en el aire, El duende, entre otras, son leyendas que aún las relata Gregorio Suárez, un ciudadano calvense de 85 años de edad. Él especifica que la más tradicional y conocida es “El Muerto”, pues narra situaciones que sucedieron hace cientos de años.
“La leyenda comienza que, en la ciudad de Cariamanga, cabecera cantonal de Calvas, vivía un hombre muy adinerado, pero era demasiado orgulloso, déspota, nada caritativo y era aborrecido por la mayoría de los habitantes, aunque en ocasiones lo soportaban debido a que les daba trabajo”. Como —a todo ser humano— el día le llegó y el hombre falleció. El cadáver fue velado en la plaza pública —ya que en aquel tiempo no había funerarias— acompañado de sus familiares y un número reducido de ciudadanos.
“Durante el día todo fue normal, pero llegada la noche —exactamente a las 12—, empezó a correr una brisa helada y el ambiente tornó muy pesado, minutos después los perros comenzaron a aullar, las gallinas asustadas y la mula —que pertenecía al difunto— comenzó a relinchar y los acompañantes sintieron miedo”, describió.
Como si fuera poco, un viento muy fuerte apagó todas las velas, quedando el sitio en total oscuridad. Los asistentes lograron nuevamente encenderlas y constataron que el cuerpo del hombre había desaparecido al igual que su mula. Para no enterrar el ataúd vacío, los familiares colocaron unos troncos de plátano en su interior. Tiempo después un rumor empezó a murmurarse —aquel hombre fue llevado por el mismísimo diablo en cuerpo y alma al infierno junto con su corcel—.
“Ciertos moradores afirman que, en ciertas calles oscuras de la ciudad de Cariamanga, cuando caminan pasadas las 12 de la noche, escuchan una mula relinchar o trotar y un frío intenso cobija el lugar”, añadió.(I).
