Doña Lilia Solano le apuesta al turismo en El Ceibal: Este año no florecieron los ceibos.

Los ceibos no florecieron.

César Augusto Correa

elcesarbelt@gmail.com

La señora Lilia Solano de Jiménez, nativa de Tacamoros, de 49 años de edad, de los cuales unos 40 los ha dedicado a la agricultura, desde hace dos años se ha dedicado a crear una infraestructura en el bosque El Ceibal para atender a los turistas que lleguen al lugar.

El sábado anterior, 19 de julio de 2025, la entrevistamos en su emprendimiento, pues hasta allá llegamos con Leonardo Mora, Diego Bravo, Patricia González y Hugo Guaricela, guiados por el destacado líder de Tacamoros Wuilmer Iñahuazo, con el ánimo de recoger información adecuada para poder ofrecer visitas a las personas de otras provincias y del exterior que se han contactado con Diego Bravo y desean recorrer estos lugares.

La novedad que encontramos en esta ocasión fue la de que inexplicablemente los ceibos no florecieron y no pudimos ver el manto blanco que generalmente aparece en los meses de julio y agosto.

La señora Lilia Solano no tuvo más oportunidad de estudiar que la primaria y para sobrevivir se dedicó a la producción agropecuaria. Ante la promoción que en los últimos años ha recibido el bosque El Ceibal, por parte de ciudadanos interesados en impulsar el turismo hacia la provincia de Loja, resolvió solicitarle una parcela a la Comuna, que es la dueña del territorio. 

Según sus informaciones su propósito es cultivar una amplia variedad de productos, para alimentar con ellos a los visitantes, ofreciéndoles potajes hechos exclusivamente con lo cosechado allí, orgánicamente. En efecto vimos que tenía plantas bien desarrolladas de banano, yuca, papaya, entre otros y tenía numerosos chivos, gallos y gallinas. A nosotros nos sirvió una sopa de fideos con verduras y un arroz con una presa grande de gallina, acompañada de yuca, de excelente calidad, como la tan apreciada del valle de Catamayo. Agregó un refresco hecho con panela, de postre papaya picada, todo por 5 dólares. Cuenta con dos tipos de agua, una para el consumo humano y otra, entubada, para el riego.

En la parte baja del bosque la señora Lilia nos dijo que había unas 50 casas, la Unidad Educativa Nelson García que este año entregará los primeros bachilleres, una sola batería de servicios higiénicos, pero se carece todavía de energía eléctrica, aunque los moradores han hecho los esfuerzos para conseguir el tendido de la red, al respecto se han colocado ya los postes y esperan contar con todas las instalaciones hasta el próximo año. La familia Jiménez Solano continuará haciendo inversiones, entre ellas la construcción de una piscina, para hacer más agradable la visita al lugar, que por lo pronto goza de una concurrencia de diez familias por semana en promedio.

La visita a El Ceibal puede complementarse con un refrescante baño en el río Catamayo, que está cerca y sirve de límite con el Perú.

Lo primero que los habitantes de El Ceibal y los operadores turísticos desean de las instituciones públicas es la rectificación y asfaltado del tramo de carretera Tacamoros-El Ceibal, que es de pocos kilómetros, pero que hoy se recorren a baja velocidad por la vía de tercer orden, que tiene fuertes gradientes, por lo que no es apta para toda clase de vehículos (nosotros, por ejemplo, al regresar tuvimos en varios sitios que empujar el auto para que pudiera superar la cuesta). Y no solamente se debe dotar de buena carretera hasta el bosque, sino también hasta la orilla del río Catamayo, que está cerca, pero en vehículo en la actualidad se necesita media hora para llegar.

El trayecto

Desde Loja hasta la cabecera parroquial de Tacamoros la carretera está asfaltada, pasando por Catamayo, Gonzanamá, Cariamanga, Colaisaca, Utuana. En esta vez salimos de una Loja sumida en una helada y espesa garúa, que nos azotó hasta terminar el ascenso al Villonaco, en la bajada nos libramos de la garúa y de Catamayo en adelante el sol nos sacó el hielo hasta de los huesos. Sin detenerse todo el trayecto se puede recorrer tranquilamente en 4 horas; en El Ceibal es suficiente permanecer dos horas, a menos que se quiera bajar al río Catamayo, lo que requerirá dos horas más, y en este caso, incluyendo 4 horas de regreso, en vehículo 4 x 4, tendríamos un paseo de 12 horas, es decir, se puede ir y volver en el día.

Nos hemos informado que en los cantones suroccidentales de la provincia se nota la tendencia a abandonar el cultivo del maíz, porque este producto ha perdido rentabilidad, así Wuilmer Iñahuiazo, por ejemplo, tiene ya 100 árboles de aguacate, que vende a USD 0,25 cada fruto, obteniendo ingresos superiores a los que sacaría si siguiera sembrando maíz en esa misma extensión de terreno.

La observación a la realidad existente demuestra que las instituciones públicas deben invertir para conseguir mayor afluencia de turistas, construyendo por lo menos otra buena batería de Servicios Higiénicos, con duchas; construyendo senderos en las lomas que rodean al vallecito; construyendo unas cabañas; colocando señalética; proporcionando información en Tacamoros; instruyendo a los habitantes acerca de las formas de recibir y atender a los turistas.

A futuro el lugar podrá ganar mucho en lo turístico y otros rubros económicos cuando se construya la represa en el río Catamayo, según los cálculos realizados por el Ing. Francisco Alvarado.

Río Catamayo, visto desde El Ceibal. Al otro lado, Perú.
Sra. Lilia Solano de Jiménez promueve el turismo a El Ceibal.