Testimonio

¿Cómo elige el lugar de sus vacaciones? ¿lo hace basado en fotografías, en publicidad, en imágenes de redes sociales? Confieso que yo lo he hecho de esa manera y muchas veces el destino satisfizo mis expectativas y en otras tantas fue peor de lo que parecía. Por este motivo desde hace ya mucho tiempo, trato de consultar el criterio de alguien que ya haya visitado el lugar que me interesa, que lo conozca. Frecuentemente su testimonio es decisivo.

Al hablar de Cristo sucede algo parecido, a quien le creería más ¿A alguien que dice conocer al Señor, pero sus palabras no son avaladas con hechos o a alguien que dice conocerlo porque que ha tenido una relación con Él y su vida es una muestra de ello?

Hoy mucha gente habla de Jesús, pero ¿tienen una relación verdadera con él? ¿Lo conocen? ¿Lo siguen? Lamentablemente la gran mayoría no conoce al Señor, muchos se refieren a Él por costumbre, por tradición y como decía el profeta Oseas “Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce” (Oseas 4:6 NTV). Otros por su parte no muestran su verdadera naturaleza “por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad” (Mateo 23:28 NVI).

Los rasgos de un verdadero cristiano son “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza” (Gálatas 5: 22 – 23). Estos rasgos son la manifestación del fruto del Espíritu en la vida de un hijo de Dios, son distintivos y reflejan verdaderamente la presencia de Dios en nuestra vida.

¿Cómo cultivar los frutos del Espíritu? Jesucristo tiene la respuesta “Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí” (Juan 15:4 NVI), por esto el desarrollo del fruto será un proceso natural al rendirnos a Jesús, cuando tenemos una relación fuerte con Él. Inevitablemente al dejarlo obrar en nuestras vidas, nuestras áreas de debilidad saldrán a la luz, pero Él nos fortalecerá nos ayudará a dejar al viejo hombre atrás. Por supuesto no faltarán oportunidades para ser probados y al superar la prueba con su ayuda, el fruto del Espíritu será más notable.

¿Podemos cultivar los frutos en nuestras fuerzas? Podemos intentarlo, pero no durarán mucho tiempo, en breve volveremos a lo que fuimos, por esto es imprescindible dejar obrar al Señor en nuestras vidas. Cuando el fruto se manifieste será porque Jesús está ahí.

La manifestación de los frutos del Espíritu en nuestras vidas nos dará ese testimonio verdadero y cofiable del poder transformador de Cristo Jesús, ese testimonio que moverá a otros a seguirlo.