El ministro del Interior, John Reimberg, anunció este martes 29 de julio de 2025 una transformación estructural del sistema penitenciario del país. El plan busca retirar a los policías en servicio activo de las cárceles para que regresen a labores de patrullaje y seguridad ciudadana.
La estrategia contempla la contratación de 10.000 policías y militares en servicio pasivo para reforzar al Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI), entidad que recientemente pasó a depender del Ministerio del Interior. Estos exuniformados mantendrán el 100% de su pensión mientras reciben un salario por su nuevo trabajo, medida que requerirá reformas legales.
Actualmente, las 35 cárceles del país operan bajo un esquema tripartito: la Policía Nacional custodia el perímetro externo, las Fuerzas Armadas supervisan el control interno general y los guías penitenciarios vigilan los pabellones sin armas letales.
El nuevo modelo plantea que cada centro penitenciario esté bajo el control de una sola fuerza: Policía Nacional o Fuerzas Armadas, siempre en coordinación con el SNAI. “Queremos dividir que ciertas cárceles estén en manos de las Fuerzas Armadas y otras en manos de la Policía Nacional”, explicó Reimberg.
La institución asignada asumirá la seguridad perimetral, los filtros de ingreso y el control interno de cada cárcel. El ministro adelantó que el esquema se definirá en uno o dos meses, iniciando en los centros penitenciarios con mayor nivel de conflicto.

