Cuentos y leyendas de mi tierra: El carro del diablo y su semejanza con las funerarias  

Un vehículo oscuro estacionado en una carretera rural, rodeado de vegetación y montañas de fondo, con un ambiente nebuloso.
El carro del diablo y su creencia de velar las 24 horas a una persona. Foto Cortesía.

Loja es una ciudad llena de misterios, las leyendas siguen trascendiendo entre generaciones; según los adultos mayores, la mayoría influyeron en la vida cotidiana de los habitantes, como la historia tenebrosa y de miedo, El carro del diablo.  

Relato

Samuel Vicente es un ciudadano amante a los relatos y en diálogo con Diario Crónica contó que Loja es rica en leyendas y fantasías que hacen única a esta ciudad. “El carro del diablo” es sin duda la que hasta la actualidad lleva su marca porque cada vez existen más funerarias.

Cuenta la historia que un grupo de jóvenes estaban reunidos en una cantina cerca de la plaza San Sebastián, en la calle Bolívar. Las campanas tocaron las 00h00 (medianoche) y de repente escucharon un sonido ominoso que iba acercándose, el ruido era tan fuerte cada vez como si las llantas fueran de madera.  

Pasados los minutos, el vehículo que era parecido a una carroza fúnebre rodeada de luces fosforescentes y color negro llegó frente a ellos. Los jóvenes sintieron curiosidad, se acercaron a observar y constataron que en su interior llevaba un ataúd.

“Ellos observaron al conductor y era manejado por una figura oscura y aterradora, quien llevaba una túnica negra sobre su cabeza. Lo que aterrorizó tanto a los presentes cuando el supuesto hombre —al quitarle el manto— apareció una calavera, de sus ojos y la boca salía fuego, luego empezó a sonar música que nadie entendía. En un instante, el carro desapareció rápidamente en dirección sur de la ciudad y en medio del silencio disipaba sollozos de niños y hombres”, narró.

Los mismos jóvenes escépticos porque supuestamente los tragos les hicieron ver y escuchar cosas extrañas decidieron al siguiente día esperarlo, efectivamente volvió aparecer, sin embargo, tras su llegada las velas que ellos tenía en las mesas se apagaron y el ambiente quedó en tinieblas, posterior el vehículo desapareció en medio de la oscuridad.

“Lo que llamó mucho la atención y generó pánico a la comunidad, fue que las velas ya no estaban y en su lugar habían colocado huesos humanos. Alarmados, los habitantes llamaron al sacerdote del pueblo y dieron cristiana sepultura a los restos. Nunca volvió aparecer o suceder en la ciudad cosas extrañas”, añadió.

Actualidad

Este suceso originó la creencia de que era necesario acompañar y velar a los muertos durante las 24 horas, para evitar que el diablo viniera por su alma y cuerpo debido a los pecados cometidos, por lo que una persona debe arrepentirse antes de morir.

Además, la leyenda también ha influido en las prácticas funerarias locales, cuyos servicios son la velación y traslado hacia el cementerio en carrozas.(I).