Ruy Hidalgo

Es una joven abogada lojana que está cursando estudios en prestigiosas universidades internacionales, aprovechando su paso por nuestra ciudad, aceptó conversar con nosotros acerca de la difícil situación que vive el país. En diálogo exclusivo con Crónica esto fue lo que nos dijo:
¿Desde el retorno a la democracia en 1979 cuánto hemos avanzado como país?
Considero que el retorno a la democracia en 1979 fue un paso sustancial para nuestro país, ya que logramos salir de una dictadura militar con todo lo que ello conlleva, también se organizó un proceso electoral con ciertas falencias pero que al final respetó la voluntad popular manifestada en las urnas, además marcó nuestro retorno a la comunidad andina de naciones y otros grupos de la región, y triunfó un gran estadista como Jaime Roldós quien proclamó y practicó el respeto a nuestra soberanía y la de los demás pueblos de Latino América
¿Considera que hay retroceso de derechos actualmente?
Cuando hablamos de derechos, primordialmente de derechos humanos, estos deben estar garantizados en todo contexto y por todo gobierno, más ahora creo que muchos derechos fundamentales como el acceso a la educación, a la salud no se están respetando, incluso es preocupante que mediante una ley de inteligencia se quiera vulnerar nuestra privacidad pudiendo acceder a chat sin una orden judicial de por medio. Teniendo en cuenta que tenemos una constitución muy garantista, aun así, es evidente un retroceso en materia de derechos
¿Cree que la mujer ha ganado espacio políticamente o se mantiene relegada?
La lucha de la mujer se mantiene en la actualidad, en busca de que no solo sea tomada en cuenta por una paridad de género determinada por una ley, sino por su capacidad intelectual y política que le permitan incidir directamente en la toma de decisiones que posibiliten el desarrollo del país. Las mujeres lojanas tenemos un legado histórico en la figura de Matilde Hidalgo que debemos respetar y emular frente a la lucha que nos plantea estos tiempos
¿La institucionalidad del país está en peligro?
La concentración del poder siempre va a ser peligroso para la institucionalidad de un país, el ser humano por muy inteligente que sea, cuando tiene casi todos los poderes de un estado bajo su dominio, tiende a perder cordura y objetividad en la toma de decisiones que beneficien al pueblo. Considero que en Ecuador la institucionalidad está en serio riesgo si se sigue irrespetando la autonomía de todos los poderes del estado incluida la Corte Constitucional
¿Era necesario eliminar ministerios para ganar eficiencia?
Creo que no se ganará eficiencia con esta medida, simplemente es una condición impuesta por el FMI que hasta el momento solo ha generado la desvinculación de funcionarios públicos en una primera parte 5.000 y que paulatinamente seguirá creciendo, pero no mejorará la eficiencia de un Estado en temas de salud, educación, vialidad, cultura, eliminar ministerios o fusionarlos no es ninguna solución, el desarrollo se logra con decisión política y honestidad para encarar los problemas más agobiantes de la gente
¿Qué papel debe jugar juventud para sacar al Ecuador de la crisis en que se encuentra?
Los jóvenes tenemos un rol fundamental, pues debemos reescribir la historia, estar conscientes de los retos actuales y prepararnos para asumirlos, pero mientras haya juventud que permita que la secuestren las banalidades que nos presenta el mundo actual y el espejismo de formar parte de los GDO no lo lograremos. Así lo confirman análisis de criminalística a los que he podido acceder por mis estudios en este aspecto en Washington.
¿Qué opina de la postura de la Corte Constitucional frente a las leyes aprobadas por el gobierno hace poco?
La Corte Constitucional es el máximo organismo encargado de que se cumpla la carta magna vigente esa es su misión, tratar de usarla con fines políticos es un completo desatino, me parece una postura digna y neutral no se podía esperar menos, de tan honorables magistrados, decir lo contrario, sería estar a favor de arbitrariedades por decreto. La constitución debe ser respetada ante todo y sobre todo.
