Cuentos y leyendas de mi tierra: La Dama del Agua, quien protege al río Catamayo

Río Catamayo y la protectora de sus aguas.  

Las leyendas de Catamayo tienen su origen, en los antiguos pobladores, quienes las han transmitido entre generaciones como una tradición oral hasta nuestros días convirtiéndose así una parte importante de la cultura popular local. Una de las historias es la “Dama del Agua”, protectora del río Catamayo.

Leyenda

De acuerdo con el testimonio de Virgilio Macas, residente de la parroquia urbana San José y apasionado por las historias del Valle del Eterno Sol, está leyenda empieza en las serenas aguas del río Catamayo, considerado el lugar predilecto de la “Dama del Agua”, un espíritu femenino encargado de proteger tanto el cauce como la pureza del afluente.

“Ella es una bella mujer cuya presencia es signo de buena fortuna para los lugareños, así como también de advertencia para aquellos quienes buscan hacer daño al ecosistema fluvial”, expresó.

Según las creencias locales, este espíritu puede provocar fenómenos inexplicables para castigar o premiar comportamientos hacia su dominio acuático. “Un joven acudió al río con la intención de refrescarse. Al llegar a la orilla comenzó a lanzar palos, piedras, bolsas y todo tipo de desechos. De repente, una ráfaga de viento lo envolvió y lo arrastró hacia las aguas. Intentó salir, pero sintió su cuerpo extremadamente pesado. Desde entonces, nunca más tuvieron noticias de él”, relató Macas.

Muchos comentan que la Dama del Agua lo llevó hasta las profundidades del río como forma de castigo, otros que huyó de su hogar, donde era maltratado y su familia no le daba importancia.

“Ante el misterio, los vecinos comenzaron a sentir temor y decidieron celebrar una misa anual para evitar cualquier maldición. Sin embargo, esta tradición eucarística ha desaparecido con el tiempo”, agregó.

Por otro lado, existe una creciente preocupación entre los ciudadanos debido a que el mito está cayendo en el olvido, mientras que las aguas del río Catamayo enfrentan un alarmante nivel de contaminación.(I).