Loja celebró los 431 años de la aparición de la Virgen del Cisne

Multitud de devotos acompañan un carro con la imagen de la Virgen del Cisne durante una celebración religiosa en la ciudad de Loja, Ecuador, iluminada por antorchas y decoraciones florales.
Presencia de devotos que acompañaron a la sagrada imagen.

Con motivo de los 431 años de la aparición de la Virgen del Cisne, cientos de devotos lojanos participaron el pasado fin de semana en las actividades religiosas organizadas por la parroquia El Sagrario-iglesia Catedral, donde la fe y el amor mariano fueron los grandes protagonistas.

Solemnidad

En Ecuador, la devoción a la Virgen del Cisne se remonta al 12 de octubre de 1594, cuando, según la tradición, la Sagrada Imagen se apareció a una pequeña pastorcita en la parte alta de El Cisne. En aquel tiempo, campesinos que habían huido de la esclavitud en el valle de Catamayo atravesaban una dura crisis de sequía, hambruna y plagas. Fue entonces cuando la Virgen pidió que se le construyera un lugar para la oración, marcando el inicio de una de las manifestaciones de fe más profundas del pueblo ecuatoriano.

Ante aquel milagro y pese al feriado, una gran multitud de fieles se dio cita desde la tarde del sábado 11 de octubre para participar en la eucaristía campal que dio inicio a las celebraciones. Posteriormente, realizaron el tradicional lucernario mariano, una vigilia en la que los devotos portaron antorchas decoradas con símbolos de esperanza y oración, convirtiendo las calles del centro de Loja en un impresionante “río” de luz y devoción.

El recorrido duró aproximadamente una hora y 20 minutos hasta llegar a la Iglesia Catedral, ya que la imagen de la Virgen fue trasladada en un vehículo especialmente adaptado. Cada llama encendida representó la fe viva de un pueblo que, generación tras generación, sigue venerando a la Virgen del Cisne como su protectora y madre. Muchos fieles vistieron camisetas blancas del “kit del peregrino”, símbolo de paz, serenidad y amor mariano. La noche culminó con la quema de dos castillos, donados por los priostes.

Espectáculo de fuegos artificiales durante la celebración de la Virgen del Cisne en Loja, Ecuador, con chispas y luces brillantes en el aire.
Quema de castillos en la noche de vísperas.

El padre William Arteaga Vera, párroco de El Sagrario, destacó que esta conmemoración busca mantener la esencia espiritual y reflexiva de la devoción lojana.

“A diferencia de las festividades organizadas por los priostes de Azuay, esta celebración de los lojanos tiene un carácter más íntimo y de oración. Queremos que sea un espacio de encuentro con Dios, de agradecimiento y de reflexión personal y colectiva”, explicó.

Las actividades culminaron el domingo 12 de octubre con la misa solemne de fiesta, presidida por Monseñor Walter Heras Segarra, obispo de la Diócesis de Loja. A mediodía, la Iglesia Catedral se llenó completamente de fieles que, con cantos y rezos, expresaron su gratitud a la Virgen del Cisne por 431 años de amor, protección y milagros.