
A 107 kilómetros del cantón Loja se ubica Calvas, un cantón lleno de historia, belleza natural y gente acogedora. Su entorno verde y riqueza cultural lo convierten en uno de los destinos más atractivos del sur del país.
Lugares
El nombre del cantón proviene del río Calvas, que marca la frontera con el Perú y da vida a fértiles tierras. Gracias a su clima templado y generoso, crecen productos como maíz, fréjol, camote, banano, naranja, mango y, sobre todo, un café de sabor inconfundible, orgullo de sus habitantes.
El cerro Ahuaca es el emblema natural de la zona. Sus dos cumbres —de 2.112 y 2.470 metros sobre el nivel del mar— ofrecen una vista impresionante y atraen a los amantes de la aventura. En sus paredes se encuentra la roca de escalada más grande del Ecuador, con rutas para distintos niveles. Además, el cerro es hogar de especies únicas como la vizcacha andina, lo que lo convierte en un punto ideal para los observadores de fauna.
Desde el cerro Pan de Azúcar se puede disfrutar de una de las mejores postales del cantón: el relieve de Cariamanga, los valles fértiles de Bella María, San Pedro y Tierras Coloradas, y el perfil imponente del Ahuaca. En estos paisajes, actividades como el senderismo, ciclismo o el camping son parte de la experiencia.
A tan solo diez minutos del centro de Cariamanga se encuentra la cascada El Remanso, un rincón perfecto para disfrutar de la naturaleza. Desde allí parte un sendero que conduce a la cima de la montaña, donde se pueden admirar las Rocas Largas, formaciones negras que llaman la atención por su tamaño y forma.
Otro sitio que guarda historia es el Baño del Inca, una chorrera ubicada en la entrada de Cariamanga. La leyenda cuenta que el Inca Huayna Cápac solía detenerse allí a descansar y refrescarse mientras recorría el antiguo camino que unía Quito con el Cusco.
Pero Calvas no solo brilla por sus paisajes. Su identidad cultural se refleja en sus iglesias, festividades y sobre todo en su gastronomía. Entre sus platos más representativos están el seco de chivo, seco de gallina criolla, ceviche de carne, longaniza y la tradicional Madre Olla, una sabrosa mezcla de carne de cerdo, yuca, choclo, plátano y camote. Este último plato incluso tiene su propio festival anual, que celebra los sabores de la tierra y el talento culinario de su gente.
