El cementerio de Motupe, espacio de descanso, historia y legado de Loja

Dos hombres trabajando en el cementerio de Motupe, rodeados de tumbas y flores, simbolizando la memoria y el homenaje a los seres queridos en el sector norte de Loja.
Ciudadanos realizando el adecentamiento de las tumbas.

Con más de 2.500 sepulturas y la participación de 27 barrios, el camposanto de la Asociación de Desarrollo Comunitario de Moradores de barrios del sector norte de la ciudad de Loja, representa la memoria viva de generaciones que lucharon por preservar su historia. Hoy los familiares los recuerdan con nostalgia a quienes partieron hacia el Creador.

Historia

Por las laderas del norte de la ciudad de Loja, entre la quebrada Las Lágrimas y la antigua vía a Cuenca, sector San Francisco, se levanta un lugar donde el silencio no pesa, sino que cuenta historias. El cementerio del sector norte o también conocido como Motupe, hoy símbolo de unión entre 27 barrios, surgió de un acto de generosidad y resistencia. Lo que alguna vez fue un potrero logró transformarse en refugio eterno para más de 2.500 almas.

Sergio Poma González, vecino del barrio Zalapa, relató en exclusiva para Diario Crónica, que “antes este espacio era potrero para crianza de animales. El dueño lo vendió a un señor cuencano que, con gran bondad, decidió donarlo para que se convirtiera en un cementerio”.

Así nació un proyecto comunitario que antes solo era para Zalapa, sin embargo, con el paso de los años unió más barrios: San Vicente Bajo, Turupamba, Amable María, Pucacocha, Zalapa, San Juan, Florencia, La Banda Alto 2, Motupe, Zhucos, Masaca, Sevilla de Oro, San Francisco, Sauces Norte, San Jacinto, Quebrada Seca, La Tenería y Chinguilanchi, entre otros.

La secretaria del camposanto explicó que de los 27 sectores que conforman la organización, 22 permanecen activos. Cada uno aporta con cuotas que aseguran el mantenimiento del sitio y ofrecen beneficios a los socios, como tarifas reducidas para entierros y mayor plazo para las renovaciones. En algunos casos, los barrios reúnen más de 60 integrantes, un reflejo de la confianza y sentido de pertenencia que el cementerio inspira.

Primeras sepulturas

El camposanto de Motupe no solo nació por necesidad, sino también como respuesta a una decisión que marcó a muchas familias lojanas. “Durante la administración del exalcalde José Bolívar Castillo, se dispuso la eliminación de las tumbas del antiguo cementerio de El Valle por obras a efectuarse. Para la autoridad, el argumento fue que -los muertos ya no sirven-”.

Un hombre de pie en un cementerio, rodeado de tumbas y cruces, mientras se prepara para compartir su historia sobre el lugar.
Sergio Poma González, vecino del barrio Zalapa relató la historia del camposanto.

La reacción no se hizo esperar. Amigos y familiares de los fallecidos formaron una comisión y acudieron al Cabildo Lojano para impedir que sus seres queridos quedaran en el olvido. Tras la presión ciudadana, permitieron exhumar los restos, que fueron trasladados al cementerio de la Asociación de Desarrollo Comunitario de Moradores de barrios del sector norte.

Los primeros entierros se registraron oficialmente en 1990, pero entre las tumbas aún descansan restos mucho más antiguos. Rosa Hortensia Cajamarca, fallecida en 1977, en 1990 fue desenterrada de El Valle y luego sepultada nuevamente en Motupe. En cambio, Romelia Paltín, murió en 1982, fue enterrada luego de 10 años (1992), cuando el nuevo cementerio abrió sus puertas.

Vista panorámica del cementerio en el sector norte de la ciudad de Loja, con numerosas tumbas y cruces en una colina verdosa.
Primeros restos que llegaron al camposanto.

Anécdotas

Caminar por sus tumbas es recorrer una línea de tiempo que va desde las sencillas cruces de madera hasta las bóvedas adornadas con flores artificiales o naturales. Por ejemplo, solo en el área infantil hay más de 900 niños, un rincón silencioso donde las fechas resumen historias truncadas.

Vista del cementerio en el sector norte de la ciudad de Loja, con tumbas de diversos estilos y un mausoleo en primer plano.
Área para la sepultura de niños.

El más joven, dicen los registros, fue un bebé de tres meses que falleció en el vientre de su madre, símbolo de la fragilidad de la vida y del amor que trasciende la muerte.

Aunque el lugar se asocia con la paz, no faltan los relatos que despiertan la imaginación. La secretaria de este espacio santo, dijo que, en ocasiones, siente que alguien la observa desde fuera de la oficina. “Pienso que son ellos (almas), me miran y me acompañan durante mis labores, no tengo miedo”, comentó entre sonrisas nerviosas.

Contratos

En ese contexto, los contratos varían según la modalidad: siete años para sepulturas en tierra y diez en bóveda si son socios. Los particulares tienen plazos más cortos —cinco y siete años, respectivamente—, con la opción de renovar por periodos similares.(I).

Asociación de Desarrollo Comunitario de Moradores de barrios del sector norte

Tipo de espacioPrecio (USD)Duración
🕋 Bóveda subterránea172,5010 años
⚰️ Bóveda adultos172,5010 años
🌿 Tierra adultos57,507 años
🕯️ Bóveda nicho115,0010 años
🌾 Tierra nicho57,007 años
👼 Bóveda de niños115,0010 años
🧸 Tierra niños57,507 años

Asociación de Desarrollo Comunitario de Moradores de barrios del sector norte

Tipo de espacioPrecio (USD)Duración
🕋 Bóveda subterránea360,005 años
⚰️ Bóveda adultos360,005 años
🌿 Tierra adultos310,007 años
🕯️ Bóveda nicho170,005 años
🌾 Tierra nicho170,007 años
👼 Bóveda de niños260,005 años
🧸 Tierra niños260,007 años
Nota:
Permiso para sacar restos USD 50
Permiso de epitafio USD 30