Propuesta del Dr. Francisco José Correa Bustamante, declarar al “2026 Año Jubilar de la Música Lojana”

Busto de Salvador Bustamante Celi en una plaza de Loja, rodeado de edificios y palmeras.
Monumento en honor al músico y compositor Salvador Bustamante Celi, ubicado al nororiente de la ciudad de Loja, sector El Valle.

El Dr. Francisco José Correa Bustamante, jurisconsulto, diplomático, catedrático, periodista e historiador musical, solicita al Honorable Gobierno Provincial de Loja se declare al 2026 como “AÑO JUBILAR DE LA MÚSICA LOJANA”, en homenaje al cumplirse los ciento cincuenta años de nacimiento en la ciudad de Loja, del genial músico, compositor y maestro: SALVADOR BUSTAMANTE CELI.

Biografía:  Salvador Bustamante Celi nació en la Ciudad de Loja, al amanecer del miércoles 1 de marzo de 1876, en el ejemplar hogar formado por el maestro Teodosio Bustamante Vivar, primer gran compositor cuyas obras fueron aplaudidas en Europa. Cantante, organista de las Catedrales de Loja y Guayaquil, y de doña Mercedes Celi Fernández, respetable dama descendiente de una familia de artistas y educadores.

Su educación primaria la realizó en la “Escuela de los Hermanos Cristianos” de la hermosa Loja, donde con gran entusiasmo organizó estudiantinas con instrumentos mínimos. A los trece años de edad quedó huérfano de padre y bajo el cuidado de su madre y hermanos: Vicente, Virginia y Emilia Bustamante Celi.

Durante sus vacaciones viajaba a la vecina población de Valladolid, donde el maestro Miguel Agustín Cabrera le enseñó a tocar el piano, la guitarra y el violín. Allí aprendió el oficio de talabartería. Al concluir su educación primaria, el Cabildo Lojano en mérito a su tan destacada vocación musical, le concedió una beca para la “Escuela de Artes y Oficios” en la ciudad de Quito, donde incrementó su destreza en el piano, gracias al maestro Aparicio Córdova. Allí es donde se inicia en el difícil arte de Chopín y Beethoven. Cabe mencionar la participación de la Comunidad Salesiana   en el mejoramiento y superación de su talento, que ya comenzaba a brillar con luz propia e intensa. Luego el maestro retornó a su añorada urbe natal.

Sus ansias de superación y su arte musical acumulado, le hicieron que busque nuevos horizontes, por lo que en abril de 1906 viajó a Lima en compañía de su primer discípulo y amigo Manuel Torres, donde volvió a ser ayudado por los padres salesianos. Allí incrementó sus conocimientos de: armonía, melodía, instrumentación, contrapunto, composición y fuga. En 1907 desempeñó el cargo de organista de la Catedral de los Virreyes. Se conoce que un destacado músico italiano al escuchar una de sus interpretaciones manifestó emocionado: “No saben ustedes americanos la calidad de artista que poseen”.

En junio de 1910 regresó a su patria, al puerto de Guayaquil, donde muchas familias lo conocieron y aplaudieron su gran arte. Ingresó como reservista a las filas de nuestro glorioso ejército ecuatoriano, y es en estos meses que, emocionado al contemplar la bella ciudad del río y el estero, donde el sol es un astro domiciliado, compone su tan famoso “Himno Guerrero Ecuatoriano”, cuya letra se la entregó el jurista y literato guayaquileño Dr. Carlos Alberto Carbo Viteri (13 de abril de 1865- 13 de agosto de 1922).

Mientras desempeñaba el cargo de organista en la Iglesia de San Francisco, compuso toda una colección de letanías, cantos sagrados y una “Misa de Réquiem” a dos  voces instrumentada. En mayo de 1913 deja Guayaquil y retorna a su tan añorada Loja, donde con inagotable inspiración, incentivando el arte musical entre los lojanos, cosechando nuevos frutos musicales con el llamado “Septeto Lojano”, conformado por grandes personalidades del arte musical como: Segundo Cueva Celi, Francisco Rodas Bustamante, Serafín Alberto Larriva, Manuel Torres, Sebastián Valdivieso Peña, Segundo Puertas Moreno, Antonio Eduardo Hidalgo y Segundo Silva. En una audición concurrió el Dr. Pío Jaramillo Alvarado (1884-1968), historiador, ensayista, jurista y educador, alto valor intelectual de Loja, quien admirado del adelanto, se empeñó porque se trasladara aquel grupo a Quito, pues era digno de exhibirse en el “Teatro Sucre”.

En 1918 con su “SALVE REGINA”, obtuvo el primer premio del concurso auspiciado por nuestras gloriosas fuerzas armadas, en homenaje a su patrona la “Santísima Virgen de las Mercedes”. Formó la “Banda de Músicos Sociedad Obreros de Loja”, “La Banda de la Policía“. Desempeñó el cargo de organista de La Catedral y el profesorado en el famoso Colegio “Bernardo Valdivieso”, Dentro de la música litúrgica son suyos los himnos: “Al Corazón de Jesús”, “A Santa Marianita”, letanías, villancicos, entre los que se anotan: “Ya viene el niñito”, “En brazos de una doncella”, “La Virgen y San José”, “No sé niño hermoso”, “Lindo Niño”, “Pimpollito del alma”, “Venid pastores”, “El leñador”.

Con motivo de la Coronación   de la Virgen del Cisne, compuso su magistral misa: “La Coronación”, calificada como genial obra completa  por el señor Steinfort M, profesor de Teoría y Solfeo, Armonía y Composición, del Conservatorio Nacional de Música de Santiago de Chile, quien felicitó al maestro Bustamante.

Su música patriótica comprende: himnos, marchas, aires, siendo los más conocidos: “Himno a Loja”, “Himno a Bernardo Valdivieso”, “Himno a Gabriel García Moreno”, e “ Himno a Juan Montalvo Fiallos”.