El jueves 13 se realizó el estreno de la película «Los arrimados», de Omar Guamán

La producción cinematográfica de Loja cuenta con una nueva obra, titulada «LOS ARRIMADOS», con guión y dirección de Omar Guamán Córdova, filmada íntegramente en el cantón Espíndola, con la actuación de personas que no tenían ninguna experiencia en este arte, con la descripción de algunas de las bárbaras costumbres de los hacendados, con escenas que indudablemente humanizan al espectador, puesto que despiertan sus sentimientos de justicia y solidaridad, que la sociedad de clases en la que vivimos se empeña en adormecer.

La película dura 75 minutos, fue estrenada el jueves 13 de los corrientes, en el coliseo cerrado de deportes de Amaluza, ante más de mil estudiantes, padres de familia y ciudadanos que concurrieron al acto y le brindaron un caluroso aplauso.

Estimo que las escenas más impactantes fueron las relacionadas con los castigos a los arrimados en el cepo, las violaciones a las novias y jovencitas, la crueldad de los mayordomos, las referencias a los asesinatos de Santa Ana y de Francisco Cumbicus, la llegada de la reforma agraria.

En la Historia de Loja se cuenta con páginas gloriosas, pero siempre se prescinde de ir al fondo del asunto y determinar la procedencia del financiamiento. Los procesos de urbanización, con sus grandes templos, sus mansiones, sus casas, sus locales escolares, sus universidades, sus edificios públicos, sus hospitales, se debieron en gran porcentaje a los arrimados y su mano de obra gratuita, mientras ellos no tuvieron nunca más allá de una choza pequeña, oscura, en la que pasaban días y noches hacinados padres, hijos, nietos, yernos, nueras, gallinas, cuyes, hasta cerdos, y, por supuesto, sin acceso al alfabeto, que no les dejaba escape al dominio y opresión.  La alimentación de quienes habitaban las ciudades era producida por los arrimados, mientras ellos sobrevivían desnutridos, a base de mote y panela. Tantos lojanos que fueron a estudiar en Europa, lo pudieron hacer gracias a la riqueza producida por los arrimados. 

Loja está en deuda con los que fueron arrimados de sus haciendas. Pocos quedan vivos y por lo menos gozan de la libertad que les dejó la reforma agraria, así como de ver la prosperidad de sus hijos y nietos, que están transformando el agro lojano. Pero es necesario que de todas maneras se sepa que las generaciones de arrimados no hicieron más que soportar su calvario en beneficio del resto de la población, que jamás atentaron contra el desarrollo de la sociedad, que fueron los hacendados los que frenaron e impidieron el progreso, los que defraudaron al Estado y a la sociedad, que fueron los latifundistas los que se enriquecieron gracias al trabajo y miseria de los arrimados.

Es preciso investigar más, quizá las universidades, que debieron hacerlo hace mucho tiempo, lo hagan ahora. Esa noche del estreno de la película les mencionaba que quedan centenas historias por contar, como por ejemplo, cómo se construyó el canal de riego de la hacienda Conduriaco, cómo se sembró el terror en la hacienda El Ingenio poniendo como mayordomo a El Tigre, el asesinato de Abel Cumbicus, la vida de los arrieros que llevaban ganado al Perú, el transporte de mercaderías de Paita a Loja, el cobro de los diezmos, la oposición a la construcción de las carreteras por el miedo a que se escapen los arrimados, el cumplimiento de los priostes que quedaban endeudados para el resto de su vida…

Omar Guamán nos hace ver que los hacendados no podían ser buenas personas, tenían que ser implacables tiranos para sostener un sistema de producción que no reconocía derecho alguno a los trabajadores, un sistema que obligaba a que los trabajadores fueran sometidos a suplicios indescriptibles para que no les quedara ni el más pequeño deseo de desobedecer o rebelarse. 

LOS ARRIMADOS tiene que ser el punto de partida para que Omar Guamán y otros cineastas filmen las películas que faltan para hacerle ver al mundo lo que ocurrió en la provincia de Loja, el tremendo lastre que nos dejaron los conquistadores, las vidas que se sacrificaron para que nuestros recursos naturales fueran a enriquecer fabulosamente a Europa y Estados Unidos.