Crónica de una Crónica de la tarde

Tres exvicealcaldes de Loja y un poeta laureado, todos maestros del Bernardo Valdivieso hace 46 años se unieron para fundar el único diario que sobrevive en Loja. Hoy dos mujeres lo dirigen para que siga circulando.

Cuatro asiduos lectores, amantes de la política, entre ellos: dos ingenieros agrónomos, un abogado y un profesor de física, maestros del Patrón recogieron el nombre de Crónica, un quincenario que apareció 100 años antes 1879, en el colegio Bernardo Valdivieso y lo pusieron a su diario vespertino.

Después de más de cuatro décadas, cuando la pandemia del Coronavirus fulminó a grandes medios nacionales y locales impresos, Crónica de la tarde sigue de pie, pasó de ser vespertino a  matutino, de la mano de Paola y Karina Betancourt, hijas de Ismael Betancourt, quienes hoy continúan con la labor de editarlo para la circulación.

La mayor satisfacción para Paola Betancourt es que la idea de su padre se siga manteniendo viva, y que él siga siendo parte de esta etapa del diario. La confianza en el diario en estos años se ha perdido y sigue siendo una fuente de trabajo para los profesionales del periodismo.

Desde adentro y desde afuera

Una historia contada como espectador es diferente a una historia contada como actor de los hechos. La mirada sólo desde un ángulo no refleja todo y deja cabos sueltos, que sólo los puede atar quienes viven desde dentro esa historia.

Esta es una parte del diario, sin embargo creo que los mayores desafíos de cualquier medio es contar con personal apto para su desempeño, y el Gerente viendo que se necesitaba personal capacitado se dirigió al Director de la novel Carrera de Comunicación Social, Jorge Barnuevo, para reclamarle que en el concurso público que había hecho el Crónica no tenía a ningún alumno inscrito para participar. Eso llevó a que el Director llame la atención en clases, para que un grupo de compañeros acudamos a la prueba de Redacción y Ortografía que tomó el Dr. Fausto Aguirre, en el colegio Bernardo Valdivieso, con la cual se contrataría al nuevo corrector de pruebas del diario.

Así se dio inicio al ingreso de los futuros profesionales a los medios de comunicación. La Universidad Nacional de Loja estaba a punto de entregar la primera promoción de Comunicadores Sociales. Los periodistas profesionalizados por la dictadura de Guillermo Rodríguez y también los que no eran, pero tenían amplia experiencia estaban atentos a ver cómo saldrían los profesionales, que en ciertos medios radiales, cuando los visitaban, trataban de tomar pruebas al aire libre. Los dueños de los medios de comunicación también tenían expectativa de qué clase de periodistas entregaría la Universidad, para ver si podían contratarlos.

Aquí se empieza a recoger parte de esta historia de Crónica, cuando uno se encuentra con equipos de computación Macintosh, que nunca los había manipulado, con cámaras fotográficas que tampoco te dieron a manejar, con programas de edición distintos  a los que te habían enseñado, con periodistas, sin título, pero que a la máquina de escribir la hacían bailar con cuatro dedos, con secretarias que tecleaban a una velocidad asombrosa, con una mesa con luz en la que recortaban las columnas de las hojas de papel para pegarlas en una matriz que irían a la elefax para sacar la fotografía en una placa e ir a la maquina offset a imprimirse en el papel.

Adelantado al tiempo, el pequeño diario con su formato revista se imponía con sagacidad a los competidores, buscando con los pocos recursos mantener a cerca de veinte empleados. Así inició el Gerente a traer la primera cámara fotográfica digital, que cuando los otros medios la veían no sabían que era, pero cuando salía el diario se enteraban. Esto hizo que no dependan de los tiempos que a los fotógrafos les demoraba revelar las películas, en blanco y negro, permitiendo ser automática la colocación de una fotografía en su edición.

Su historia

El 1 de noviembre de 1979, en la ciudad de Loja, mientras el mundo católico latino celebraba el Día de Todos los Santos, aparecía impreso el diario vespertino Crónica de la tarde. En la ciudad había ya un medio matutino, con muy buena aceptación, diario El Mundo, sólo que en el nuevo periódico la tendencia ideológica de sus socios era Socialista.

Crónica de la tarde inició con su directorio así: presidente, Ing. Guillermo Falconí Espinoza; director, Dr. Antonio Jaramillo Peralta; y, como Gerente, Lic. Ismael Betancourt. Y como vocal, Ing. Alfredo Jaramillo Andrade. Durante todo el tiempo, hasta su fallecimiento como Director estuvo Antonio Jaramillo. Hoy es Ismael Betancourt el Director, y la Gerente es su hija, Paola Betancourt.

Cada miembro fundador tiene y tuvo un camino amplio recorrido, además de ser compañeros en el glorioso Bernardo Valdivieso. Presentamos una breve reseña de sus hojas de vida:

  • Guillermo Falconí Espinoza fue Rector del colegio Bernardo Valdivieso; rector de la Universidad Nacional de Loja, por tres periodos; Presidente por varias oportunidades y Asesor del Consejo Nacional de Universidades y Escuelas Politécnicas del Ecuador (CONUEP); Asesor del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CONEA); como representante por votación popular fue Concejal y Vicealcalde del cantón Loja y Representante de Loja a Asamblea Constituyente de 1998.
  • Victor Antonio Jaramillo Peralta fue Gobernador de la provincia de Loja, profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de Loja, corresponsal del diario El Comercio y por votación popular Concejal y Vicealcalde del cantón Loja y Consejero provincial de Loja.
  • Ismael Enrique Betancourt, fue Vicerrector del colegio Bernardo Valdivieso; profesor de varias escuelas en la provincia de Loja; profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Loja; becario en Chile para estudiar Física; y, en representación popular fue Concejal y Vicealcalde del cantón Loja.
  • Alfredo Jaramillo  Andrade fue Vicerrector del colegio Bernardo Valdivieso; profesor del Instituto Técnico Daniel Álvarez Burneo, profesor de la Universidad Técnica Particular de Loja y Universidad Nacional de Loja; Subdirector de diario El Mundo, connotado y reconocido poeta, con varios libros publicados por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, de la cual también fue su Presidente.

Estos perfiles son los hombres que hicieron posible que nazca el diario con más años de vida en la ciudad de Loja. Hoy Antonio Jaramillo ya no está, pero dejó sembrado su legado del periodismo a su hijo, que hizo posible emprender en Multicanal Catamayo con cobertura en Loja y Zamora.

Guillermo Falconí  también está retirado de la vida pública, pero su mayor legado es haber sido el patriarca que logró unir a todo Loja para liderar La Posta de Lojanidad, el mayor hecho histórico de los lojanos en el siglo XX y ubicarla  a la Universidad Nacional de Loja en el concierto internacional.

Alfredo Jaramillo está hoy escribiendo y terminando sus reflexiones sobre pedagogía y preparando una obra de física Interactiva. Aunque como poeta nunca ha dejado de lado su espíritu literario.

Los jefes de redacción que el diario ha tenido desde 1979 son: Kléver Simancas, Francisco Bayancela, Elvis Merino, José Ángel Lucero, José Padilla, Ruth Abarca, Diego Paladines y actualmente es Karina Betancourt, quien además de ser Ingeniera en Sistemas se profesionalizó como periodista para asumir la Redacción, responsabilidad que ha hecho que recorra toda la provincia de Loja para conocer la realidad de cada parroquia y plasmarla en el diario, que lo vio nacer y del que durante su evolución y cambios tecnológicos ha aprendido la labor del periodismo y lo que se puede ayudar a la gente, en esta misión de ser periodista.

Entre los colaboradores de esa etapa lustrosa del diario están en la memoria: Hugo Plaza, Elvis Merino, Robert Azanza, José Padilla, Rosa Inga, Soya, Enith Hidalgo, Narcisa Lavanda, Marco Jaramillo, Freddy Jaramillo, …Ramiro Correa.

Siempre en competencia

La competencia desde un inicio, era menester ganar lectores para la tarde y demostrar que la noticia de Crónica de la tarde  es la “más fresca”, “más actual”, que todo lo que salga desde la tarde anterior hasta la mañana siguiente, día de la publicación, muestre que sus noticias eran más vigentes, comparándolas no sólo con los medios locales sino nacionales, que llegaban a Loja.

Cuatro años dentro nos bastaron para entender la agilidad que un periodista debe tener en el mundo del periodismo impreso. Era 1994 y en Loja los periódicos eran: Crónica, El Siglo y la Opinión del Sur; radios: Centinela del Sur, Luz y Vida, Progreso, Musical, Regional, Nacional del Ecuador, 97.9 (hoy Loja), Súper Laser, Fantasía, Loja (hoy Poder), Satelital. Y sólo un medio televisivo, canal 4 Univisión, pero todos al final eran competencia, porque valía ser el primero en informar los hechos de Loja.

La competencia con los medios en la ciudad no pararía, para tratar de ubicarse entre los primeros lugares. Los periodistas, reporteros y corresponsales, al igual que canillitas inmiscuidos en el diario sabían que las últimas noticias se estaban cociendo desde la noche anterior hasta el mismo mediodía, porque todos evidenciaban la imprenta que sonaba junto a la Secretaria, y la compaginación que se hacía en los pasillos. El acceso para ellos era libre y podían ver el estrés de los periodistas y los apuros y correteos de última hora.

Los lojanos se acostumbraron a adquirir en la tarde el diario, porque su equipo de redactores y periodistas tenían siempre algo más nuevo que ofrecer, lo que no sabían era como el haber aumentado de 12 páginas a 24 ó 28 páginas, con dos equipos de trabajo, sacaba canas al equipo del diario, que depender uno de otro, les obligaba a formar parte del equipo sino la edición se ponía cuesta arriba, y una salida muy tarde del periódico, era que no haya ventas y que su esfuerzo no sirva para los lectores, porque las noticias si se quedaban no servirían para el otro día. Aquí, el pan se come cada día no se guarda.

La mayor noticia local creo que se dio cuando todos fuimos a cubrir el robo del Monte de Piedad del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, entonces había dos páginas esperando la noticia de las declaraciones del robo. La redacción iba a demorar, por lo tanto, también la impresión, eran las 19h00 y los lojanos afuera del diario esperaban ansiosos, para saber qué pasó con las joyas robadas a las bóvedas del IESS. Esta historia luego se narró como un relato, con tres publicaciones seguidas.

La noticia que se hizo internacional fue un 20 de agosto, el atropello de un tráiler a los comerciantes que se habían aposentado en la vía para vender sus alimentos en la llegada de la Virgen del Cisne, en el sector del Villonaco, lo cual dejó más de veinte muertos. La prensa internacional llamaba al diario para comprar la fotografía de la información del accidente, mas no se la vendió sino que se la compartió.

El 18 de noviembre de 1996, fue uno de los días de mayor trabajo, tres días con sus noches fueron necesarios para imprimir 105 páginas del diario, con su suplemento de aniversario de la independencia de Loja, algo que nunca más ha vuelto a repetirse.

La pandemia un día hizo tomar una nueva decisión hacerlo matutino y dejarlo sólo como Crónica, con la tecnología avanzada hoy está vigente y vive en papel y en las redes sociales.

En competencia siempre

La acogida de Crónica siempre fue en aumento, tanto que había días de “bronca interna” entre la redacción y la administración porque ya cerrada la edición, llegaban a la redacción más páginas de última hora, para la publicación, lo que hacía retrasar la salida del diario.

La confianza en la provincia fue ganando por la inmediatez de la información y por su cobertura ya no sólo en la provincia de Loja sino también por haberse ampliado con sus corresponsales en Zamora Chinchipe y posteriormente, en la parte alta de El Oro.

Los rumores de que saldría un nuevo diario a todo color, hizo a sus directivos ponerse a pensar en cómo enfrentar el nuevo reto, tomando la decisión de poner a color las páginas del periódico, a la primera y última página, para adelantarse al nuevo diario denominado Frontera Sur, que a su salida ya no causó novedad porque Crónica estaba ya a color, durando poco tiempo su permanencia en el mercado.

La llegada del diario La Hora provocó un remezón en Crónica, porque esta vez le tocaba enfrentar a “David contra Goliat”, pues si bien La Hora inició a salir en Loja, primero como un suplemento semanal, la decisión de salir con edición local llevó a pensar en nuevas estrategias para competir con ese “monstruo nacional económico”, que vino a despuntar en el mercado, pero que en pandemia cayó. A pesar de todo, hoy la edición impresa de ese gigante ya no circula en nuestra ciudad.

Posteriormente, apareció diario La Prensa, pero duró medio año aproximadamente, era evidente que en la mañana con los otros medios vigentes la competencia era más fuerte, y en un mes como este de diciembre desapareció.

Los costos de producción de diario Crónica son inferiores a los medios que aparecían ya por su tamaño revista, que baja los costos, lo cual le ha permitido mantenerse en el mercado. Crónica sigue en las redes sociales, además de impreso.

Dificultades

En el gobierno de Sixto Duran Ballén los cortes de luz por toda la ciudad hicieron que el gerente busque otras imprentas, donde no se deban los cortes, para llevar a imprimir, hasta que se tuvo que instalar un motor de luz a gasolina para no depender de otras imprentas. Caso similar sucedió en los cortes de energía que tuvimos recientemente, donde se tuvo que acudir a comprar un motor para solucionar el problema energético y permitirles a los lectores poder adquirir su diario.

José Ángel Lucero