
En la plaza Primero de Mayo de la ciudad de Loja, un busto escultórico se levanta como símbolo de gratitud, memoria y lucha social. La figura, sobria y solemne, no solo rinde homenaje a un hombre, sino que invita a detenerse y preguntarse por la historia que hay detrás de ese rostro de bronce, cuyo legado continúa impregnando la identidad lojana.
Historia
Han transcurrido más de 6 décadas del fallecimiento del ilustre ciudadano gonzanameño Dr. Lautaro Vicente Loaiza Luzuriaga, ocurrido el 5 de junio de 1959, y 157 años desde su nacimiento, registrado en 1869, en El Toldo, entonces perteneciente al cantón Loja y hoy parte del cantón Gonzanamá. Presbítero de la Diócesis de Loja, abogado, educador y visionario, su vida estuvo marcada por un firme compromiso con la justicia social, desarrollo comunitario y la formación integral de la sociedad.
Hijo legítimo de Daniel Loaiza y Carmen Luzuriaga, fue bautizado el 13 de enero de 1869 en la iglesia de Santo Domingo de Gonzanamá, por el presbítero Guillermo Dávila, cura teniente de esa iglesia, con licencia expresa del párroco Francisco Hidalgo. Tras ordenarse in sacris como presbítero de la Diócesis de Loja, amplió su formación académica: cursó un año de medicina, carrera que abandonó para dedicarse al estudio de la Jurisprudencia y el Derecho, obteniendo finalmente la muceta de abogado.
Su vocación educativa fue una constante a lo largo de su vida. Durante su estadía en Zaruma, al serle asignada una escuela y ante la inexistencia de una imprenta local, gestionó la impresión de una revista pedagógica en Guayaquil, con el propósito de compartir contenidos educativos con sus estudiantes, evidenciando una visión adelantada para su época en materia de enseñanza.
Uno de los capítulos más trascendentales de su obra se desarrolló en Alamor, entonces parroquia del cantón Celica y hoy perteneciente al cantón Puyango. Allí ejerció su apostolado durante 22 años, entre 1913 y 1935, periodo en el que impulsó obras materiales que aún perduran. Entre ellas destaca el Reloj Público de ocho esferas, de origen alemán, declarado Patrimonio Cultural del Estado en 2007, así como la construcción de las primeras torres y la iglesia de Alamor.
Durante la bendición de la “Primera Piedra” de este templo, pronunció una frase que con el paso del tiempo se convirtió en testimonio de su visión de futuro: “Nosotros construimos este templo de madera, y Dios bendiga este trabajo en nuestros descendientes, para que ellos, andando los tiempos, lo levanten de nuevo, con piedra para toda perpetuidad”.
Homenaje
En Loja, el busto que hoy honra su memoria está ubicado en la plaza Primero de Mayo y fue colocado por la Sociedad Mixta de Trabajadores Unión Obrera 1ro de Mayo, como un acto de reconocimiento y gratitud. El monumento tiene como finalidad dejar constancia del agradecimiento y reconocimiento a su fundador, Lautaro Vicente Loaiza Luzuriaga, al cumplirse el primer centenario de vida clasista de la organización.
La obra fue donada por el directorio el 1 de mayo de 2003, cuando la organización era presidida por Julia Burneo, en calidad de directora, y Mercedes Jiménez, como vicepresidenta, junto a los demás miembros del directorio, quienes impulsaron este homenaje como un símbolo de memoria histórica y lucha obrera.
A 66 años de su partida, el legado del Dr. Lautaro Vicente Loaiza Luzuriaga permanece vigente en sus obras, en su pensamiento social y en los espacios públicos que hoy lo recuerdan. Su mensaje espiritual ha trascendido el tiempo y muchas de sus ideas se materializaron, confirmando que fue un hombre adelantado a su época, cuya huella sigue marcando la historia de Loja y del sur del Ecuador.
