Santiago Armijos Valdivieso
A fines de diciembre de 2025 asistí a un evento gastronómico en el Hotel Sonesta, auspiciado por el Banco de Loja para promocionar su calendario institucional y promover el turismo local
Esta cita alimenticia tuvo por propósito conocer una atrevida propuesta gastronómica del chef Samuel Ortega Cartuchi, nacido en Saraguro, en la localidad Las Lagunas, en la que varios platos tradicionales de Loja se fusionaron con delicias del mundo.
Para hacerlo, el talentoso lojano vivió muchos años en Europa, en donde estudió, aprendió y trabajó con pasión en gastronomía, luego de emigrar inicialmente, junto a su familia, a la ciudad de Girona en Cataluña.
Los convidados a la reunión, muchos de ellos relacionados con el turismo, la hotelería, los restaurantes y la administración pública, escucharon con curiosidad la intervención del artista culinario para entender el objetivo fundamental del evento y así sacar sus propias conclusiones.
Samuel Ortega inició refiriendo su vida ligada a la alta cocina y a su experiencia en restaurantes encumbrados de España, Italia, Francia y México, en los que pudo conocer la magia de los grandes maestros del sabor y el paladar. Asimismo, destacó la diversidad de los fabulosos ingredientes con que Loja cuenta para la preparación de comida. También reveló la necesidad de que todo chef, que se precie de amar verdaderamente la profesión, debe reinventarse y buscar, constantemente, nuevas propuestas alimenticias. Adicionalmente, con mucha lucidez reflexionó en torno a la necesidad de que Loja explote con mayor ahínco su deliciosa gastronomía como imán para el turista y como catapulta hacia el desarrollo. Dicho esto, anunció que su intención es presentar a Loja platillos tradicionales, con ingredientes lojanos, pero amalgamados con populares delicias internacionales, invitando a los presentes a saborearlas.
Las muestras de los platos que sucesivamente fueron circulando en las mesas elegantemente preparadas fueron: pizza de cecina de cerdo, sushi de tamal lojano de cerdo, repe con camarones, fritada de cerdo agridulce al estilo Shanghái, flan de humita con chocolate y café y panna cotta de miel con quesillo.
A más de ello, el artista gastronómico presentó platillos como: gallina cuyada al horno con tubérculos provenzal, cordon bleu de cuy, taijín de chivo al hueco, paella de chanfaina, torrijas de bizcochuelo con bocadillo de feria y ramén de gallina criolla.
Los comentarios positivos y elogiosos de los comensales no se hicieron esperar y las felicitaciones a Samuel Ortega resonaron en el elegante salón del hotel. En lo personal, puedo decir que fue una experiencia única y extremadamente novedosa, en la que un explosivo carrusel de sabores me cautivó, ratificándome que nuestra Loja está llena de personas especiales, inteligentes, trabajadoras, innovadoras y valientes que enorgullecen a nuestra tierra. El caso del chef Samuel Ortega Cartuchi es un claro ejemplo de aquello, pues en él convergen la superación constante, el talento innato y el amor enorme al terruño, demostrados en su retorno a su Saraguro natal para instalar su restaurante “Shamuico”, al que van, una y otra vez, turistas nacionales y de toda la esfera terráquea.
A decir de Samuel, la intención de esta llamativa cocina fusión no es irrespetar o competir con tradiciones ni alterar las extraordinarias costumbres para preparar los exquisitos platos lojanos a los que no les falta nada, sino una apuesta a la creación gastronómica sin límites, propia de la cocina global, mediante la cual los pueblos del mundo se amalgaman en un solo abrazo como especie humana.
Es importante destacar que, como ventana al público, los doce platos fusión creados por este dilecto lojano constan en cada hoja del bien logrado calendario 2026 que el Banco de Loja entrega a la ciudadanía, en el que se incluyen accesos a videos por lectura digital de códigos QR. Ello, seguramente, permitirá que este atrevido y talentoso trabajo tenga repercusión en gran parte del país.
Enhorabuena que Loja cuente con un chef de quilates, pues la gastronomía de los pueblos, además de tradición, secretos y alquimia, es un amuleto que atrae a la vida, al turismo, a la alegría, al encanto y al progreso.
