Los aprendedores y el éxito

Diego Lara León

La coyuntura nacional, nos tiene casi siempre ocupados en el último escándalo, o en lo urgente. Lo urgente es más visible que lo importante, por eso debemos cada cierto tiempo hacer el ejercicio de focalizarnos. Parte de lo importante es la construcción de nuestro entorno. Siempre recalcaré que debemos tener cuidado en caer en el error de pensar, que, al sumar varios cortos plazos, tendremos como resultado un largo plazo. Dentro de ese regreso a la realidad, luego de las festividades de carnaval, acabo de empezar a releer un interesante libro llamado Aprendedores, del autor Renzo Aguirre. Los libros tienen el maravilloso don de que cada vez que los leemos, nos brindan aprendizajes diferentes.

El autor reafirma aquello que vengo escuchando y leyendo de muchos maestros por años, “lo más importante en la gestión de cualquier actividad es la capacidad que desarrollamos para aprender”. Aprender no es fácil si no estamos dispuestos a hacerlo; y, para aprender es necesario también desaprender.

Desaprender es complejo, porque requiere una dosis de humildad y otra de flexibilidad, ambas condiciones básicas que nos llevan al éxito, pero también ambas condiciones esquivas en varios seres humanos.

El aprendizaje nos lleva a su vez a la especialización, solo hace falta que regresemos a ver a nuestro alrededor para darnos cuenta que lo que hoy hace la diferencia en el mundo de los negocios, de la ciencia, del comercio, del deporte y hasta de la política, es la especialización. Por lo tanto, hay que aprender a gestionar la especialización.

Todo aquello que estemos dispuestos a poner en marcha y hacerlo crecer requerirá un dominio importante del tema. Especializarme en mi proyecto implica dedicar muchas horas para adquirir la necesaria experticia, incluso si lo que queremos es copiar en una fase inicial, debemos especializarnos, casi todo ya está inventado y en un altísimo porcentaje mi proyecto seguro está funcionando en otro lugar del mundo.

Ahora, cuidado con creerse especialista en algo y abrir un negocio en base a esa supuesta especialización, las cosas no funcionan siempre en doble vía, ni tan a la ligera.

Por ejemplo, yo me puedo catalogar un experimentado tomador de vino, casi un experto en los diferentes tipos de vino, sin duda solo con el olor puedo diferenciar entre un merlot, un carmenere o un tempranillo. Esa “especialidad” alcanzada con años de tomar vino, no me asegura el éxito, si es que decido emprender en una bodega de vino. Para intentar conseguir el éxito con la bodega, requeriré algo más que mi experiencia como “catador” de vino.

Para conseguir la tan ansiada especialidad, que haga que mi emprendimiento nazca bien y se posicione, se necesita adicionalmente: Talento, que es una ventaja comparativa fundamental; Conocimiento y capacitación permanentes, recordemos que el talento no siempre será suficiente en un mundo tan competitivo; Innovación y Diferenciación, ser diferente no es suficiente, que el cliente lo perciba diferente es la clave; Procesos, nada se consigue hoy sin ordenar y saber el paso a paso de la actividad; y, finalmente la Logística y las Ventas, recordemos que no siempre el producto de mejor calidad o el más barato es el más vendido, se vende el producto que está donde el cliente lo busca en el momento que lo necesita.

No existe especialistas que no hayan sido aprendedores, los buenos especialistas son buenos aprendedores.

@dflara