En búsqueda de la unidad latinoamericana

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Desde el siglo XIX se han realizado propuestas y experiencias en búsqueda de la unidad de los pueblos de América Latina.

La unidad latinoamericana ha sido un proyecto histórico constante, fundamentado en la búsqueda de integración política, económica y cultural para enfrentar desafíos comunes y disminuir la dependencia externa.

Para profundizar en el tema, nos aporta unas reflexiones Juan J. Paz-y-Miño Cepeda:

“Las independencias compartieron el ideal común por la libertad y la soberanía, al tiempo que personalidades como Francisco de Miranda y, sobre todo, Simón Bolívar, aspiraban a crear un gran Estado confederado. La división en una veintena de países respondió, en buena parte, a las diferencias estructurales y administrativas heredadas de la colonia; pero, además, al surgimiento de regionalismos, conflictos territoriales y confrontaciones por el poder, que caracterizaron la construcción de los Estados nacionales en el siglo XIX.


Al comenzar el siglo XX el Corolario Roosevelt (1904) desplazó definitivamente a los europeos y acompañó la expansión imperialista de los EE.UU., que no descartaron las intervenciones militares en Centroamérica. Los esfuerzos por la unidad latinoamericana impulsados por figuras como José Martí o Eloy Alfaro no tuvieron éxito.

Con el desarrollo del siglo XX en los Estados nacionales latinoamericanos despegaron las relaciones capitalistas y con ello las confrontaciones por el poder dejaron de concentrarse en élites sociales y cada vez más asumieron el carácter de lucha de clases. Promover Estados sociales, que extendieran bienes y servicios públicos para las mayorías, chocó con las capas oligárquicas interesadas en conservar el control sobre la economía y los privilegios de la dominación política. Cada país fue absorbido por sus realidades y conflictividades internas, al compás de la dependencia económica y la hegemonía de los EE.UU. Gigantes empresas extranjeras literalmente se lanzaron al control de los recursos naturales: petróleo, minas, plantaciones e infraestructuras. Esas incursiones explican el surgimiento de reacciones antimperialistas, gobiernos nacionalistas, los “populismos” y el recrudecimiento de las luchas sociales por la soberanía y el control de los recursos colectivos.”