
Cada 21 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Poesía, una fecha que no solo celebra la belleza de la palabra, sino que también resalta su papel como una forma de expresión capaz de canalizar emociones, cuestionar realidades y dar voz a lo que muchas veces no se dice.
En un contexto donde los jóvenes enfrentan desafíos sociales, emocionales y personales, la poesía se posiciona como un espacio de refugio, reflexión y construcción de identidad.
Desde Loja, voces de la literatura comparten su mirada sobre la importancia de este género en la actualidad.
El escritor lojano Josué González, miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, Núcleo de Loja, e integrante del taller literario Pa’labrar, así como de los colectivos Garabato Público y La Yunta, dirige además la colección “Júntense los Pa’labrados” y la revista cultural Atisbos.
Para él, se trata de un espacio necesario donde las personas pueden liberar sus emociones y aliviar cargas que muchas veces llevan en soledad o sin ser comprendidas. Además, considera que funciona como un refugio que permite reflexionar, entender los propios sentimientos y encontrarse a sí mismos incluso en medio de las adversidades.
En esa línea, sostiene que los jóvenes encuentran en la poesía una forma de afirmarse con sensibilidad y fortaleza, al “partir como mujeres y hombres que se reconocen y luchan con puño y letra”.
Por su parte, Patricio Vega Arrobo, poeta nacido en Cariamanga, docente en la Unidad Educativa Pío Jaramillo Alvarado, director del Espacio Cultural Lumbrera y, fundador y editor de Viz-k-cha Editorial Independiente, señala desde su experiencia, que la poesía es un motor fundamental de los sentimientos humanos.
“Es una ventana que nos permite ver el mundo y la vida desde otra perspectiva”, explica, subrayando que en la juventud se convierte en un lenguaje esencial para expresar emociones y pensamientos.
Asimismo, sostiene que la poesía influye en la forma en que los jóvenes reflexionan y toman decisiones ya que moldea actitudes y genera cuestionarnos sobre lo que sucede dentro y fuera del ser humano.
Para Vega Arrobo, este género debe asumirse como un espacio para sentir y apreciar la belleza de la vida, más allá de lo cotidiano.
Poema: “Consecuente” de Josué González
Escalé y me senté en el tejado…
De no haber subido no tendría miedo de bajar. ¡Qué error!
Situarme alto y pensar; querer un rincón lejos, sin agobios.
Ojalá ser anónimo, no tener propósito, pienso.
Y temí caer, continuar siendo yo… ¿cómo bajar sintiéndome así?
Si fuera ciego no sabría lo alto que estoy, no me asustaría.
En el curso de las horas pensé más…
[…]
De no sentir frío no envidiaría a quienes gozan de compañía.
Y no me preguntes otra vez, vida, si quisiera ser otro,
sabes que estoy obligado a ser, a estar varado y reflexionar,
a elegir cómo bajar.
Se invierta lo existente para caer al revés,
varar en el infinito…
Y me lanzo…
H
H
H
H
H
H
[…]
Caído, medio marchito, sigo pensando…
De haber sido optimista habría usado la escalera.
Poema: “Invierno” de Patricio Vega
Ningún invierno es eterno,
pero a veces llueve tanto
sobre este terreno blando y delgado
que se desmorona en la cama
con la lágrima roja
pintando la soledad de mis huesos.
A veces llueve tanto,
y esta boca que arroja versos
se destroza llamándote,
ningún invierno es eterno
pero sin ti, poesía,
el sol es solo un mito.
