El amanecer del siglo XXI fue iluminado por las luces de la guerra en diferentes partes del mundo. Miles y miles de seres humanos ha muerto sin entender porqué les llegó la muerte desde el cielo en forma de drones, cohetes, aviones.
Es hora de aplicar la antigua frase: si quieres la paz, trabaja por la justicia. No podemos seguir justificando la violencia de la guerra por medio de frases como: hay que eliminar a los terroristas, traficantes, delincuentes y un largo etcétera…
En resumen, las víctimas de las guerras en las primeras décadas del siglo XXI:
Siria (2011-presente): Se estima que ha superado las 290,000 muertes, convirtiéndose en uno de los escenarios más sangrientos de la década.
Ucrania (2014-presente): La guerra ha dejado más de 500,000 bajas militares y civiles.
Etiopía (Conflicto de Tigray): La guerra en la región de Tigray, aproximadamente 100,00 vidas.
Sudán (2023-presente): Una grave guerra civil ha dejado más de 150,000 muertos.
Afganistán e Irak: Tras la invasión estadounidense en 2001, ambos países registraron cientos de miles de muertes directas e indirectas durante años.
Más de 72,000 palestinos han muerto y más de 172,000 han resultado heridos en la Franja de Gaza debido a la ofensiva militar israelí desde el 7 de octubre de 2023. La gran mayoría de las víctimas son civiles, con un impacto devastador en mujeres y niños.
Invasión de Estados Unidos e Israel a Irán (2026): Organizaciones de derechos humanos como HRANA indican más de 3,600 muertos desde que estalló el conflicto, con cerca de 1,700 civiles.
Leonardo Boff, en su artículo “La guerra no puede ser humanizada: debe ser cancelada” nos ayuda a profundizar sobre el tema:
“La frase del título no es mía; pertenece a Bertrand Russell y a Albert Einstein en su manifiesto del 9 de julio de 1955 contra los peligros de una guerra nuclear y a favor de la paz. Ese es el gran anhelo de la humanidad: siempre frustrado y siempre renovado. Sin esta utopía —por la cual luchamos para que sea viable— no podemos abandonarla nunca, pues hacerlo sería un acto de cinismo frente a las víctimas de las guerras y una renuncia a todo sentido ético.
Toda guerra sacrifica miles y hasta millones de personas. Ella perpetúa el gesto de Caín que mató a su hermano Abel.
Max Born, premio Nobel de Física en 1954, denunció el predominio de la matanza de civiles en la guerra moderna. En la Primera Guerra Mundial moría solo un 5% de civiles; en la Segunda Guerra Mundial, el 50%; en la guerra de Corea y en la de Vietnam, el 85%. Y datos más recientes indicaban que en las guerras contra Irak y en la ex Yugoslavia el 98% de las víctimas eran civiles.
La guerra no es solución para ningún problema. Debemos buscar un nuevo paradigma, a la luz de Francisco de Asís, León Tolstoy, Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr., si no queremos destruirnos: la paz como meta y como método.”
