
Conductas imprudentes, la impaciencia y el irrespeto a las normas de tránsito en Loja no solo generan tensiones entre conductores, peatones y ciclistas, sino que también derivan en accidentes. Frente a este escenario, especialistas coinciden en que es urgente fortalecer la cultura vial y promover comportamientos responsables, acompañados de regulaciones claras.
Análisis
En diálogo con Diario Crónica, el abogado y experto en movilidad, Eduardo Barragán, sostiene que el acto de conducir debe asumirse como una responsabilidad social y emocional, más allá de una capacidad técnica. En ese sentido, plantea que uno de los principales pilares para evitar conflictos —y, en consecuencia, siniestros viales— es la inteligencia emocional, entendiendo que la vía es un espacio compartido y que ninguna persona tiene prioridad absoluta. “Los actos de violencia no se justifican por provocaciones o imprudencias ajenas”, dijo.
Asimismo, advierte que la falta de empatía es otro factor que incide en los enfrentamientos cotidianos y en la toma de decisiones riesgosas ya que muchos conductores interpretan los errores de otros como ataques personales, cuando en realidad suelen ser producto de la impericia o el descuido. “El insulto no educa, al contrario, agrava la situación y genera más tensión”, señala.
También alerta sobre el desconocimiento de las normas de tránsito, recordando que la falta de información no exime de responsabilidad. Por ello, insiste en la necesidad de que todos los usuarios viales conozcan sus derechos y obligaciones, lo que no solo reduce conflictos, sino también la probabilidad de accidentes.
Por su parte, la docente del Sindicato de Choferes de Loja, Paulina Cabrera, considera que uno de los mayores retos es fortalecer la cultura vial en la ciudad. A su criterio, persisten conductas como la imprudencia, el irrespeto a las señales y los conflictos por espacios, factores que inciden directamente en la ocurrencia de siniestros.
“La movilidad segura requiere educación asertiva, respeto y coherencia en cada decisión al volante. Las señales de tránsito son el lenguaje común que garantiza el orden y la seguridad”, afirma. Además, recalca que los peatones y ciclistas siguen siendo los más vulnerables frente a estas conductas.
En esa línea, destaca que desde las aulas trabajan en la formación de conductores responsables, promoviendo valores que van más allá de la práctica. “Conducir no es solo trasladarse, es un acto de responsabilidad que protege la vida”, agrega.
Desde el ámbito técnico, Yasmany García Ramírez, director del departamento en Ingeniería Civil, Arquitectura y Geociencias de la UTPL, advierte que el crecimiento del parque automotor y las limitaciones geográficas de Loja podrían agravar la situación en el futuro. Por ello, plantea la necesidad de impulsar alternativas como el uso del transporte público, caminata y la bicicleta.
Ordenanza
Ante este escenario, los concejales John Espinosa Villacrés y Pablo Quiñónez impulsan la ‘ordenanza régimen jurídico que regula la movilidad segura y sostenible del cantón Loja’ que, busca unificar en un solo cuerpo legal las normativas de movilidad del cantón, incluyendo disposiciones vigentes como la de control de velocidad aprobada en 2020.
La propuesta contempla medidas como la regulación de rutas de transporte, la organización del tránsito en zonas escolares y la implementación de planes de movilidad en instituciones públicas y privadas, con el objetivo de mejorar la circulación, reducir la congestión y prevenir accidentes.
Con las debidas mejoras, los proponentes prevén que en las próximas semanas pase a una segunda discusión, con miras a consolidar una normativa integral que contribuya a una convivencia más ordenada, segura y respetuosa en las vías de Loja.
