EL 16A, el día mundial del emprendimiento

Diego Lara León

Cada 16 de abril, se pone en la palestra “una verdad más grande que una catedral”, emprender no es una moda, es una capacidad estratégica de las economías para renovarse, generar valor y abrir nuevas rutas de crecimiento. El 16A, así se conoce a la fecha reconocida como el Día Mundial del Emprendimiento, es el día que está orientado a visibilizar e impulsar ideas, negocios innovadores y nuevas iniciativas productivas. Luego de muchos años hemos logrado darnos cuenta que el emprendimiento no es un complemento del sistema económico, es uno de los motores de transformación de las sociedades. El emprendimiento no es un observador, es el protagonista del desarrollo económico mundial.

En el plano global, las micro, pequeñas y medianas empresas y los emprendedores son relevantes no solo por su número, sino por su impacto. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), sostiene que los emprendimientos están en el centro del potencial de productividad, innovación, generación de empleo e inclusión social. Además, los emprendimientos son piezas clave para la resiliencia y el crecimiento. Donde hay buen emprendimiento, hay más capacidad para adaptarse, competir, digitalizarse y responder a las crisis. No se trata únicamente de abrir negocios, se trata de ampliar la base productiva y dinamizar mercados con agilidad.

Para Ecuador, este debate tiene una importancia mayor. El país mantiene una de las tasas de emprendimiento temprano más altas de la región. Según los estudios del GEM (Global Entrepreneurship Monitor) se advierte que una gran parte de ese emprendimiento sigue naciendo más por necesidad que por oportunidad, mientras persisten debilidades en acceso a financiamiento, adopción tecnológica, acceso a mercados dinámicos y sostenibilidad de los negocios. Además, otra evidencia reciente es que el Banco Mundial subraya que las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 90% de las empresas y alrededor del 80% del empleo formal en Ecuador. En otras palabras, hablar de emprendimiento en el país no es hablar de una minoría, es hablar de la columna vertebral de la economía real.

Sin embargo, aquí conviene hacer una corrección de enfoque que el discurso ha ido distorsionando con el pasar de los años. Es un error pensar que todos deben ser emprendedores, una economía sana no funciona solo con fundadores, sino también con ejecutivos competentes, técnicos especializados, operadores eficientes, investigadores, maestros, mandos medios y trabajadores comprometidos. El ecosistema productivo necesita diversidad de roles. Obligar culturalmente a todos a emprender es tan equivocado como suponer que todos deben ser gerentes generales, o todos deben ser abogados, o todos médicos. No toda vocación está diseñada para asumir riesgo patrimonial, incertidumbre comercial o presión financiera, y eso no disminuye el valor profesional de nadie. El emprendedor no solo debe rodearse de emprendedores, debe estar cerca de expertos, de profesionales que harán crecer robustos a los emprendimientos.

Lo correcto no es endiosar el emprendimiento, sino visibilizarlo y profesionalizarlo. El país necesita más ecosistemas amigables, más crédito inteligente, formación en gestión, educación financiera, acompañamiento tributario, digitalización, redes comerciales y políticas públicas que ayuden a que más negocios sobrevivan, escalen y se formalicen. Porque abrir una actividad económica es apenas el punto de partida, el verdadero reto está en sostenerla, volverla rentable y convertirla en empleo digno. Celebrar al emprendedor sin fortalecer su entorno es una estrategia de corto plazo y de bajo impacto.

Por eso, el 16A debe leerse con madurez política, social y empresarial. Sí, claro que hay que reconocer al emprendedor que arriesga, innova y mueve la economía. Sí, el Ecuador necesita más iniciativa privada, más negocios viables y más cultura de creación de valor. Pero también necesitamos dejar de vender la idea de que emprender es una obligación universal. El mensaje correcto es otro, cada persona debe aportar desde donde genera mayor impacto. Unos fundarán empresas, otros las harán crecer, otros les darán estabilidad. Porque cuando cada rol se alinea con nuestra verdadera capacidad, gana el negocio, gana el empleo y gana el país.

Que el 16A nos recuerde que debemos motivar y apoyar a esa raza especial de seres humanos llamados emprendedores. Gracias por generar empleo, riqueza y bienestar.

                                                                       @dflara