
El ruido en Loja es un problema que impacta la calidad de vida de los habitantes y transeúntes, pese a que el Cabildo lojano aprobó una ordenanza no se cumple en su totalidad. Según estudio, el 94% de la ciudad supera los niveles de ruido recomendado.
Circunstancias
El jueves 28 de agosto de 2025, el Cabildo de Loja aprobó una ordenanza destinada a regular, prevenir y controlar el uso de fuentes emisoras de ruido en el cantón. La normativa contempla tanto fuentes móviles, como escapes de motocicletas y sirenas de vehículos particulares, así como fuentes fijas, entre las que se incluyen parlantes ubicados en las veredas de locales comerciales.
Ocho meses después, la aplicación de la norma no ha logrado cubrir la totalidad de la ciudad. Comercios en pleno casco céntrico continúan con dispositivos a alto volumen, generando molestias entre los transeúntes. A esta situación se suman motocicletas con modificaciones que elevan considerablemente el nivel sonoro.
El concejal Lenin Cuenca Mendieta indicó que la ordenanza garantiza mecanismos de control y sanción para quienes excedan los niveles permitidos. Sin embargo, resaltó que la falta de personal operativo ha dificultado la implementación de las medidas, limitando la efectividad de la regulación.
Desde la Municipalidad de Loja informaron que realizan a diario los controles, por ejemplo, a escasos metros de la gobernación de Loja, había un local con un parlante, actualmente a sido cambiado y en su lugar existe un pequeño.
Estudios
En ese ámbito, un estudio de la Carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) reveló que más del 94% de la ciudad supera los niveles de ruido recomendados. El promedio registrado alcanza 67 dBA, con picos máximos de 72,9 dBA.
Las zonas comerciales concentran la mayor parte del problema, debido al tráfico vehicular, transporte público y actividades comerciales, sumado al uso constante de bocinas de todo tipo de automotores.
Efectos
El especialista en Otorrinolaringología Ramiro Vicente, afirmó a Diario Crónica que la exposición prolongada a niveles sonoros elevados provoca efectos negativos en la salud de la población, incluyendo alteraciones del sueño, disminución de la concentración, estrés y riesgos cardiovasculares.
“En nuestra ciudad, la problemática de la contaminación acústica sigue sin resolverse, por ello, cada vez llegan más pacientes en busca a atención”. En su caso, añadió que atendía un promedio de 15 personas mensuales y actualmente supera las 25 a 30 en el mismo periodo, lo cual demuestra que el inconveniente es complejo.(I).
La Ordenanza sobre el ruido de aprobó hace más de 8 meses.
Contaminación acústica supera los 60 dBA normales para una persona.
