María Antonieta Valdivieso Cueva
Aquí en Loja, en el sur de la patria, nació un 29 de julio de 1935. Sus estudios primarios los realizó en las escuelas de los Hermanos cristianos y la escuela San Luis. Se graduó de bachiller en el legendario Bernardo Valdivieso.
Se graduó de doctor en Jurisprudencia en la Universidad Nacional de Loja. Como abogado ejerció de notario público del cantón Loja, durante algunos periodos, pasó luego a ser ministro juez y presidente de la Corte provincial de Zamora.
Leonardo Burneo Valdivieso fue, ante todo, un hombre de intensidad. Quienes lo conocimos recordamos en él una presencia marcada por la pasión: en la palabra, en las ideas, en su manera de estar en el mundo. No era un hombre de medias tintas.
Su producción poética citada en orden cronológico es la siguiente: Vértice Imaginario -1961, Inova – 1964. Natasha 1976, Triángulo imperfecto- 1981 Yo, Leonardo 1984, El libro de los Elogios 1986. Veritas 1989, sombras y Recuerdos en 1990, la Vereda 1996, De Zamora los versos -2000. También ha editado el estudio jurídico El Derecho de Autor, en el 2000.
En la Nota Preliminar de su poemario Vértice Imaginario, Germán Zambrano Palacios, dice “Este es el primer libro de Leonardo Burneo Valdivieso. Lo juvenil y fresco de su entrega contrasta con el valor del contenido. Espontaneidad, hondura, emotividad. Esas características son suyas. Su poesía aparece diáfana y sencilla. No hay rebozo en ella. El sentimiento fluye sin afectación”.
Citaré unos versos de esta poesía temprana:
Los versos más tristes de la vida /son aquellos que nunca se escribieron, /aquellos que pulsa el mendigo/en sus horas de apremio/ y aquellos- decisivos, supremos-/ que de labios del suicida/ salir, ¡jamás pudieron! /
Y el amor apasionado, presente- ¡cómo no ¡- :/Con el amor fui ingenuo hasta el extremo/amaba intensamente y, por cobarde, / hasta fingí no amar;/ y en tanto amaba tiernamente/ soslayé aquel amor sin darme cuenta/ de que perdía mucho y no podría/ volver a amar así. /
En Triángulo Imperfecto, Marco Antonio Muñoz Muñoz, en el prólogo manifiesta: “Esta nueva entrega de Leonardo Burneo está cuajada de agradables sorpresas, en donde se proyecta en toda su dimensión el hombre íntegro, el hombre bueno, el poeta de exquisita sensibilidad y gran corazón, totalmente desligado de convencionalismos. En el poema que dedica a su hijo expresa: Debes compadecerme/por ahora. / Debes incluso hasta resignarte / Mi angustia es la angustia/ del que escribe/ poemas, por costumbre/
Veritas, prologa Alejandro Carrión: “En Leonardo Burneo la vida profunda se transforma, como no puede ser menos, en poesía. La vida profunda al verterse a la luz exterior puede hacerlo como música, como oración, como poesía”:” La vida es un gran manantial de penas/de sinsabores lúgubres y quejas;/una fosa profunda de rencores/y una lágrima ahíta que se escapa”.
En Inova, la presentación está a cargo del doctor José M. Vivar C, quien expresa: “Leonardo Burneo empieza a perfilarse muy pronto, en el etéreo campo de la realización poética, inducido por su ingénita capacidad de inspiración y percepción íntima de sutiles estados del espíritu. Hay en él una clara e inconfundible vocación para la captación e interpretación poética que signa indeleble a pocos toda su vida”. Aquí consta el poema Inova, dedicado a su hija, que da título al poemario y dice así:
I – nova, nova, éter, esperanza,
N – aciente espuma en nacarado cielo;
O – tra ración del tiempo detenido,
V – olando en raudo trajinar de ideas
A – nte la espera interminable de algo.
Sigue con su vena poética en YO, Leonardo, 11 poemas varios y un Himno Revolucionario, con prólogo de ese otro gran poeta que fue Jaime Rodríguez Palacios, quien se expresa así: “démosle la bienvenida a su canto, altanero, confiable, redondo como la entrañas que fecundaron el milagro de esa alondra que, tras la ventana del olvido, todas las mañanas nos despierta y en su propio canto se hace luz y se amanece! De este poemario, ilustrado por el destacado artista Homero Pozo Vélez, he seleccionado estos versos que definen su personalidad:
Yo, Leonardo: ¡Cuánto diera/ por vivir una vida tranquila/ embebido en el tiempo y en nada/ Cuánto diera/ por ser de la tarde un suspiro/ y un grito apagado en la noche;/ por sentirme una sombra/ que viaja sin riesgos por los precipicios/ y escancie un minuto de tedio por nadie;/ por asirme del mundo a escondidas/ del mundo y aferrarme a la nada. /
Hay que recordar su profundo espíritu revolucionario, presente en el Himno del Partido Nacionalista Revolucionario, en su primera estrofa dice: Aquí estamos los Nacionalistas/ Revolucionarios. Aquí estamos/ firmes; porque somos los idealistas/ ecuatorianos; listos siempre/ a luchar por la Patria/
En el libro Natasha, que lleva el nombre de otra de sus hijas, también el poeta canta al amor, a su tierra, con prólogo del gran Benjamín Carrión, quien dice: /es un joven poeta de mi tierra, “el último rincón del mundo”. De la tierra más linda de la tierra, de donde fueron los ojos de mi madre, donde cantó mi padre, el poeta de Ecuatoriales. Donde cantaron mis hermanos”. “Ha hecho lo que no pueden dejar de hacer los poetas: un libro de amor”.
De este poemario cito estos versos: /Niña dulce, niña buena/ las cataratas de tu alma/ son una noticia buena/ en la flor del corazón.” Su literatura comprometida siempre presente: / “Ellos, viendo una mesa ausente de alimentos, / apresuran sus rutas y agonizan callados, /esperando que un día/ amanezca de nuevo/ con un sol más caliente.” /
Del amor a su terruño: “Tengo el mapa de Loja/ dibujado en mi cráneo/ he luchado por todas / las causas que son justas / y en ellas he dejado/ mi juventud, mi sangre;/
Para terminar este recorrido por la obra literaria de Burneo Valdivieso quiero citar unos versos del poemario De Zamora los versos que dicen así: /En estas tardes cálidas, neblinosas y claras/ do la mente trabaja aceleradamente/ se forman los conciertos que en las estepas raras/ amanecen sonámbulas, inquietas, fríamente…/
Al recordar los sentidos versos del poeta y bardo apasionado, destacado jurista, hombre coherente con sus ideas, fiel a sus raíces que fue Leonardo Burneo, quiero honrar la memoria del hombre de leyes que convivía con el poeta; y, resaltar su facilidad para compartir su vida profesional con su pasón literaria.
