¿ABEJAS O MOSCAS?

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Frente a tanto conflicto de la sociedad del mundo actual, como que nos cuesta mucho mantener una actitud positiva ante el desorden en todos los ámbitos del convivir diario esta situación queramos o no queramos nos afecta a todos. Pero lo último que podemos perder los seres humanos es la esperanza, por eso debemos siempre buscar convertirnos en abejas intentar encontrar la miel y la flor en medio de tanto desastre moral que nos rodea, buscar la miel gratificante de la honradez, la miel de la armonía con nuestros semejantes y nuestro entorno. Me refiero a la naturaleza, a la gente que comparte cada día con nosotros comparte momentos duros y momentos gratos, disfrutar de la miel de su compañía teniendo en cuenta que tanto ellos como nosotros estamos de paso por acá, sembrando comprensión, afecto, humildad, paciencia, generosidad de tiempo para escuchar, amar y acariciar desde el alma con sinceridad, esta actitud genera sentimientos positivos de vuelta, dando razón a esa máxima que siempre me repetía mi madre “Lo que se siembra se cosecha”

Evitemos a toda costa convertirnos en moscas que encuentran en cualquier panorama por más bello y limpio que sea, se dan modos para encontrar el pedazo de caca para alimentar su inmundicia. A veces nos enfrascamos en una actitud absolutamente negativa y olvidamos los regalos maravillosos que aún nos ofrece el estar vivos, el mundo por ventaja todavía conserva cosas y seres hermosos, no dejemos que la basura y el estiércol nos inunde, demos en cada actividad en cada tarea que hagamos lo mejor de nuestras capacidades, procuremos alcanzar la excelencia en todos los actos de nuestras vidas e intentemos hallar lo bueno en cada acto ajeno,, sin envidia ni egoísmo como nos gustaría que lo hagan con nosotros o con algún ser amado.

De eso se trata esta metáfora que propongo hoy, de tratar de ser abeja, de buscar la miel, el néctar de una sonrisa dulce, el polen de un abrazo cálido que nos arrope el alma, por más que parezca que nada tiene sentido, emulemos a este insecto cuyo trabajo silencioso y perseverante se torna vital para el equilibrio del medio ambiente en pocas palabras si las abejas no hicieran su labor, no habría vida, esta metáfora aplica también para las personas que viven quejándose de todo y por todo frente a la adversidad desfallecen sin presentar resistencia alguna, sin siquiera buscar la flor y la miel de una meta cumplida.

Las moscas son todo lo contrario, portan enfermedades, circundan la basura, transportan bacterias, complican la vida. Ahora en nuestro vivir cotidiano ¿Qué somos abejas o moscas? Cada quien tendrá su respuesta