POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO
Los ciudadanos lojanos nos hallamos en un laberinto muy complicado frente a los comicios adelantados para noviembre de este año, esa complicación radica en varios factores que merecen ser analizados para de cierta manera orientar el criterio popular. Partamos del exagerado número de aspirantes a la alcaldía, que por ahora superan los 10 y siguen saliendo cuando todos sabemos que los verdaderos opcionados son a lo mucho tres o cuatro, luego está la apatía del pueblo, que ya no cree nada de las ofertas de la clase política, pues les han mentido tanto que han perdido casi de manera absoluta la credibilidad en los electores quienes consideran que da lo mismo votar por tal o cual candidato si al final todos son la misma cosa, esto da lugar a que el ciudadano al sufragar lo haga motivado por la simpatía o el antagonismo por un determinado participante, sin detenerse a meditar sobre lo que realmente está en juego que es el progreso o el deterioro de la ciudad en los próximos 4 años. Esta ligereza en una decisión tan importante ha causado el retroceso evidente que experimentamos en la actualidad.
Por otro lado, están las ambiciones personales que se generan a la interna de los movimientos o partidos políticos que mucho antes de que se realicen las elecciones primarias en cada uno de ellos, se proclaman candidatos a las diferentes dignidades originando división en la militancia quienes se sienten marginados por la dirigencia partidista que eligen a dedo a los postulantes, convirtiendo a las primarias en un mero formalismo cuando de ante mano se sabe quiénes son los nominados y ganadores.
Otro punto preocupante, es la ausencia de un líder nato que mueva masas en su respaldo, lo que provoca que figuras con un considerable desgaste tanto físico como político sigan pretendiendo guiar los destinos de Loja, y mantengan aún un voto duro pese a algunos abusos de autoridad dados en sus administraciones. También asoman los que no se convencen de que cuando estuvieron sentados en el sillón de Mercadillo fracasaron de manera rotunda, y otra vez buscan el favor del pueblo, hay además los visitantes de ocasión que vienen acá solo en época electoral a ver que pueden pescar a río revuelto y por estas fechas son asiduos visitantes de ciertos medios que les siguen la corriente en aquella narrativa que este gobierno quiere instalar en la mente de los ecuatorianos cuando dicen que todo está bien y que estamos avanzando.
Todo este panorama confuso y deprimente, desmotiva a una gran mayoría de lojanos que acudirán a las urnas más por obligación, que por fervor cívico y confianza en que habrá cambios en esta dura realidad con la que despertamos cada amanecer.
