Se reúnen las potencias
en la China a conversar,
discutir, deliberar
frente a frente, con urgencia.
El que viaja en comitiva
es el gringo colorado,
con sus hombres custodiado,
con su fuerza coercitiva.
No está mal que lo visite
al mandante comunista,
no está mal que se revista
de humildad y que acolite.
Como ven, mis derechosos
no es un tema de partidos
“ambos dos” se han reunido
amigables y gozosos.
Son negocios nada más,
no es político este tema,
mientras muchos se requeman
observando al capataz.
Este asunto es de millones
para fábricas y empresas
…no es la guerra, ni torpezas,
ni misiles ni trompones.
Ni siquiera son amigos,
son dos socios comerciales
que se muestran tan cordiales
con el mundo de testigo.
Son la élite de ricos,
en procura de negocios,
son la pléyade de socios
donde no entran los “mishicos”
¿Qué dirán los derechosos
al mirar a Xi Jinping
con el suco peluquín
entre risas y alborozos?
No señor, los intereses
son más grandes que el partido
¡O conversas muchas veces,
o te guardas al olvido!
