Efrén Sarango
Enfermarse, doña Clara,
y tirarse en una cama,
cuesta un ojo de la cara
…todo el mundo lo reclama.
Enfermarse está prohibido
por “decreto” de algunito
porque cuesta dolaritos
y el sistema corrompido
Si se enferma mi vecina
…ayayay! Con qué dinero
comprará la medicina
que receta el “curandero”
Hay algunos boticarios
…mejor dicho, dinosaurios
que le suben sin ambages
el valor a los brebajes.
Por lo dicho, don Hurtado,
no se enferme de repente
porque muere de contado
y lo entierran pobremente.
Yo le digo, porque es caro
el “estuche” de madera,
las rosquitas y hasta el guaro
que termina en gran plutera.
Enfermarse, don Carmelo
en un lujo de los ricos,
no del pobre pato al suelo,
más delgado que mishico.
El servicio hospitalario
es más caro que la papa,
no nos queda otro calvario
que acudir donde don Capa.
Ayayay, no hay medicina,
nos hay insumos, pocos turnos,
me regreso taciturno
aspirando timolina.
Solamente ibuprufeno,
sal de Andrews, menticol,
finalín, paracetamol
…lo mismito, nada nuevo
