Dolorosa por siempre: Encuentro del Alma en Quilanga

Quilanga, 03 de junio 2026

Juan Luna

¡Qué enorme alegría recibir a los maestros de la asociación de jubilados, “Dolorosa por siempre”! Un paseo y un encuentro con la sabiduría, la nostalgia y la vitalidad de quienes entregaron su vida a la vocación docente son un verdadero regalo para mi cantón, para mi proyecto y sobre todo para alimentar mi alma.

Los pasados 30 y 31 de mayo, Quilanga y Proyecto “El Jardín: Café, Turismo y Naturaleza” acogieron a un grupo extraordinario: doce docentes jubilados de la emblemática Unidad Educativa Fiscomisional «La Dolorosa». Doce almas generosas, cuya juventud interior interrumpe el cronómetro de sus años y en sus canas el deseo de aprender y conocer no se agota.

La ruta escogida: el misticismo del Santuario de Cristo Pobre y la serenidad de la laguna Los Cristales abrieron paso a un recorrido por nuestras queridas parroquias de San Antonio de las Aradas y Fundochamba. La experiencia cafetera cobró vida en la finca agroturística y certificada por el Gobierno provincial de Loja Kawsana Coffee, donde degustaron el aroma y la esencia de nuestra tierra, para luego renovarse con un baño refrescante en las aguas cristalinas del río Iguila. Todo el recorrido estuvo cobijado por sus bromas espontáneas, sus anécdotas y esos recuerdos que el tiempo no borra.

En los senderos y los miradores, la frescura del paisaje quilanguense se mezcló con la calidez de sus risas. En cada lugar de degustación, el aroma del mejor café del mundo sirvió como el pretexto perfecto para brindar por la vida, por el reencuentro y por la docencia, esa vocación que nunca se jubila.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue, sin duda, el reencuentro con amigos y compañeros de la docencia que hoy residen en Quilanga. Las aulas del pasado se entrelazaron con el presente en una tertulia inolvidable. El broche de oro coincidió con el cierre del mes de mayo: una noche cultural y artística donde nos unimos para rendir un sincero homenaje a la madre, la música en su honor y una noche de diversión despertaron emociones profundas y promesas de regreso y la certeza de que los años solo son números cuando el corazón permanece encendido.

Gracias, maestros de La Dolorosa: Fernando, César, Vicente, Melecio, Marco, Víctor y sus esposas Rocío, Nancy, Martha, María Teresa, Eufemia y Marcela por recordarnos que el turismo es, ante todo, un intercambio de afectos, y que la mejor taza de café siempre se sirve acompañada de una buena tertulia y de la eterna alegría de vivir.

Quilanga no solo les abrió sus puertas; se quedó con un pedazo de sus historias y de su generosidad con los más necesitados.