
Las modernas instalaciones del Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf) de Macará actualmente está sin uso por el cierre de la frontera casi seis meses, según los habitantes, el espacio genera un gasto innecesario, mientras tanto, la economía en los hogares esta quebrada.
Reunión
El Cebaf durante este tiempo estuvo sin uso, sin embargo, la mañana del jueves 04 de junio de 2026, hubo gran movilización. Las instalaciones acogieron una reunión entre autoridades e instituciones que operan en la zona limítrofe de Ecuador y Perú.
Los funcionarios participaron en la jornada con el propósito de conocer la designación del nuevo administrador del complejo, evaluar trabajos de mantenimiento ejecutados durante los últimos meses y exponer las dificultades que enfrentan los servidores encargados de la atención en el paso internacional.
Sin embargo, el tema de mayor trascendencia quedó fuera del debate. La ausencia de representantes de la Cancillería impidió abordar la reapertura del corredor fronterizo, principal demanda de la ciudadanía y del sector productivo local.
Mientras tanto, la población observa con preocupación el estado de una infraestructura construida para dinamizar el intercambio binacional y que actualmente permanece sin actividad. “El Cebaf, considerado una de las obras más importantes para la integración regional, permanece inactivo pese a los costos permanentes destinados a seguridad, conservación y funcionamiento básico”, expresó el comerciante macareño Ramiro Cuenca.
Cuestiona el uso de recursos públicos para mantener un complejo que no cumple la función para la cual fue concebido. “Duele observar una obra de esta magnitud sin utilidad alguna, mientras persisten necesidades urgentes en servicios básicos y atención social”, manifestó.
Frontera
En ese contexto, la inactividad del complejo se da por el cierre de frontera, situación que deja profundas consecuencias en la economía local. De acuerdo con estimaciones del sector comercial, las pérdidas acumuladas durante el último semestre superan los USD 1,5 millones debido a la interrupción del intercambio económico con localidades del norte peruano.
“El impacto alcanza además al tejido empresarial. Cerca del 40% de los establecimientos ubicados en el centro de Macará y sectores cercanos al paso internacional cerraron definitivamente o modificaron sus actividades para sobrevivir a la crisis”, acotó Richard Rojas, exconcejal del cantón y comerciante.
La reducción del movimiento comercial provocó igualmente la desaparición de más de 500 plazas laborales directas e indirectas vinculadas a la hotelería, el transporte, la gastronomía y otros servicios dependientes del tránsito fronterizo.
A pocos días de cumplirse seis meses del cierre fronterizo, el Cebaf de Macará representa hoy el reflejo de una frontera paralizada y de una economía que lucha por mantenerse a flote. La expectativa ciudadana apunta a una reacción inmediata de las autoridades de Ecuador y Perú, capaz de restablecer la conectividad, recuperar la actividad productiva y devolver esperanza a una población que durante décadas encontró en la integración binacional una de sus principales fuentes de desarrollo.(I).
