
Los propietarios de locales céntricos piden que el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (Senae), Intendencia y el Municipio intervenga con la misma rigurosidad en los espacios públicos, donde la venta ambulante de ropa crece sin regulaciones ni comprobantes legales.
Circunstancias
Tras un operativo efectuado días atrás por la Senae en varios locales del centro de la urbe dejó como saldo el decomiso de aproximadamente 50 bultos de prendas de vestir que no contaban con las facturas o documentos que justificaran su ingreso legal al país.
Si bien las autoridades nacionales argumentan que estas acciones buscan combatir el contrabando y promover un mercado transparente, para los comerciantes formales de Loja la medida deja un sinsabor amargo, ya que, a pocos metros, en las aceras y portales, la venta informal de ropa se desenvuelve sin ningún tipo de control documental ni emisión de comprobantes.
Maritza Tandazo, propietaria de un almacén de ropa en la calle Sucre, expresó a Diario Crónica que “no nos oponemos a que se controle la legalidad, pero la ley debe ser para todos. A nosotros nos exigen facturas, pagamos arriendos carísimos, patentes municipales e impuestos al SRI. Sin embargo, salimos a la puerta del local y vemos cómo las aceras están llenas de mercadería informal que se vende libremente. La aduana nos persigue a nosotros porque tenemos un techo fijo, pero el Municipio deja que las calles sigan invadidas”.
Por su parte, Joffre Guamán, comerciante textil, refirió en Crónica que “ver cómo se llevan la mercadería de los compañeros da impotencia. Muchos compramos a distribuidores locales confiando en su palabra y, a veces, los trámites de facturación se retrasan. Lo grave es la contradicción, nos exigen formalidad extrema en un centro de la ciudad que está tomado por el comercio ambulante. El Municipio de Loja tiene que asumir su rol. Si van a limpiar el comercio, empiecen por regular el espacio público, actualmente descuidado”.
En cambio, Elsa Carrión, dueña de una boutique de moda en el sector de la calle Bolívar, puntualizó en Diario Crónica que “la presión económica en Loja ya es bastante alta como para soportar operativos que parecen dirigidos solo a quienes intentamos hacer las cosas bien. El verdadero perjuicio y la evasión masiva están en las calles, donde se comercializan prendas de contrabando a mitad de precio y nadie les pide un solo papel”.
Los comerciantes insisten en que la falta de un control riguroso del espacio público por parte del ayuntamiento local no solo fomenta la informalidad, sino que resta competitividad a quienes dinamizan la economía local mediante el pago de tributos.(I).
