
Se avanza con paso firme la ejecución de la Fase 1 del proyecto «Redescubriendo el Qhapaq Ñan en Quilanga, Loja», una iniciativa enfocada en la investigación, delimitación y conservación estratégica de la sección Las Aradas – Plaza del Inca y que forma parte del proyecto ganador de las Líneas de Fomento del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.
Byron Ortiz, coordinador del proyecto explicó que este proyecto es una realidad gracias al financiamiento de las Líneas de Fomento, las cuales han destinado un monto de inversión de USD 30.000 y cuyo objetivo general es investigar, conservar y restaurar este subtramo para garantizar su preservación a largo plazo, revalorizar su trascendencia histórico-cultural y promover su uso sostenible mediante la participación activa de la población local.
Un territorio con historia milenaria
De acuerdo a datos proporcionados por Ortiz en la socialización del proyecto realizado con los habitantes de la parroquia San Antonio de Las Aradas; el cantón Quilanga cuenta con un legado prehispánico excepcional. La historia de la ocupación de la zona registra inicialmente el asentamiento del Señorío de los Colambos, el cual se integró a la Confederación de los Paltas. Posteriormente, el territorio vivió una fuerte presencia incaica y la resistencia de sus habitantes autóctonos, convirtiéndose en un corredor cultural estratégico que conectaba con el norte de Perú y el resto del Tahuantinsuyo.
Hitos y trabajos realizados en el sitio intervenido
El coordinador del proyecto explica que para hacer frente a amenazas en el sitio como: la erosión hídrica, los incendios y la vegetación invasiva, el equipo técnico ejecutó rigurosas labores bajo principios de mínima intervención y respeto a la autenticidad patrimonial entre ellas están:
-Registro de calzada ancestral: Se georreferenciaron y describieron un poco más de 5.173 metros de camino incaico sumamente conservado.
-Tecnología digital de vanguardia: Se realizó un levantamiento en 3D del terreno aplicando fotogrametría aérea (con drones) y terrestre (con tecnología LiDAR) para documentar con precisión permanente caminos, muros y sistemas de drenaje.
-Intervención física y conservación preventiva: Se realizaron cortes de vegetación herbácea, podas controladas de arbustos y la estabilización estructural de las mamposterías de piedra seca en los icónicos Muros del Wataway y el pucará de la Plaza del Inca.
-Hito Arqueológico: Durante la recolección de piedras caídas en la Plaza del Inca, se descubrió un petroglifo inédito, similar a los hallados en los pucarás de Pambamarca (Pichincha), siendo el primer registro de este tipo fuera de esa provincia.
Equipo de investigación de alto nivel
La ejecución del proyecto cuenta con un equipo interdisciplinario que garantiza el rigor científico y técnico de la intervención: Arqueólogo Byron Ortiz – Coordinador del Proyecto. Dr. José Salinas – Gestor Cultural. Arq. Marco Velecela – Arquitecto en conservación. Arqueólogo Simón Luzuriaga – especialista en SIG. Biólogo Jimmy Japón – responsable del análisis ambiental y de biodiversidad andina así como los asistentes arquitectos Dario Medina y la arqueóloga Ana Vivanco.
La comunidad como guardiana del patrimonio
Diana Veintimilla, directora de la Zonal 7 del INPC precisó que ha sido fundamental en este proyecto la articulación que se ha dado entre la comunidad, el GAD Municipal de Quilanga y otros actores locales, para asegurar la valoración social del sitio.
A través del desarrollo de mingas comunitarias, los habitantes de San Antonio de las Aradas se involucraron activamente en la limpieza de los monumentos históricos. Asimismo, el proyecto rescató la memoria colectiva, tradiciones, saberes ancestrales y leyendas locales vinculadas al Qhapaq Ñan, promoviendo el desarrollo sostenible de la parroquia, enfatiza el arqueólogo responsable.
El valor de las Líneas de Fomento en la investigación patrimonial
Es fundamental destacar que las Líneas de Fomento impulsadas por el Gobierno Nacional se consolidan como una herramienta indispensable para rescatar la investigación profunda de nuestros pueblos ancestrales.
“Gracias a estos fondos económicos, se hace posible que equipos multidisciplinarios de investigación como el nuestro podamos desplegar nuestras capacidades técnicas en el territorio, garantizando que el patrimonio arqueológico sea estudiado, protegido y devuelto a la sociedad con el más alto rigor científico” dijo finalmente Byron Ortiz.
