
Apenas transcurrido el primer año de su periodo presidencial completo y restándole tres años de gestión, el presidente de la República, Daniel Noboa Azín, ya tiene su mirada en los comicios de 2029. Mientras distintos sectores de la oposición impulsan procesos de revocatoria, el Ejecutivo ha decidido adelantarse al tablero político diseñando una estrategia de presencia permanente y reformas institucionales
Circunstancias
En menos de cinco meses, el país volverá a las urnas para elegir a las autoridades seccionales, posteriormente, la ciudadanía volverá nuevamente a sufragar y elegir al mandatario, es allí donde apunta Noboa.
El jurista y analista lojano, Iván Roldán Rogel, expresó a Diario Crónica que el primer mandatario no improvisa y ya cuenta con una hoja de ruta minuciosamente estructurada para sostener su aprobación. “El Gobierno busca legitimar su permanencia a través de la consulta popular proyectada a finales de año y ha diseñado un esquema de popularidad. Primero nos convoca a una nueva consulta popular para tratar siete temas específicos que tienen que ver con las bases militares, la desaparición del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) y la reducción del número de asambleístas. Ese esquema político lleva a mantener al Presidente en una permanente campaña”.
Además, el discurso oficial se sostiene sobre dos pilares de alto impacto social: el seguimiento anticorrupción a los gobiernos locales (alcaldes y prefectos) y la fiscalización del patrimonio injustificado de jueces y fiscales. Asimismo, destaca que la polarización constante con la Revolución Ciudadana (RC5) y figuras internacionales como Gustavo Petro en Colombia forman parte de una “ensalada política» que busca proyectar una fuerte presencia nacional e internacional”.
Por su parte, el politólogo y consultor lojano, Carlos Girón, refirió a Crónica mirar con cautela este despliegue adelantado. La fijación prematura con el 2029 denota una debilidad estructural en los partidos políticos y una alarmante personalización del poder.
«Pensar en una reelección cuando aún no se consolida el plan de gobierno actual es un mensaje arriesgado para el ciudadano de a pie. El electorado del sur del país, particularmente en provincias como Loja, prioriza los resultados tangibles en vialidad, reactivación económica y empleo por encima de la retórica constitucional, sin aquello, su popularidad y aceptación siguen disminuyendo”, dijo.
A criterio del analista, el uso recurrente de consultas populares puede generar un efecto de desgaste. “La lucha contra el crimen organizado le da oxígeno al Gobierno, pero la seguridad sin reactivación productiva es insostenible a largo plazo. Si Noboa quiere llegar fuerte al 2029, debe entender que Loja y el resto de provincias no se gobiernan solo desde las redes o los referéndums, sino con presupuesto ejecutado en territorio”, concluyó.
En cambio, el ciudadano Miguel Rojas, manifestó a Diario Crónica que pensar en las elecciones de 2029 está muy temprano, debido a que todavía le faltan 3 años de mandato y en ese tiempo todo puede cambiar, especialmente la aceptación. “El apoyo ciudadano debe ganárselo con obra pública, ítems que hasta la fecha no ha logrado efectuar, en provincias como Loja”.
Aunque el panorama hacia 2029 empieza a configurarse desde hoy, pese a las elecciones seccionales. Mientras el Gobierno se esmera en blindar su estructura mediante reformas institucionales y una fuerte narrativa anticorrupción, el éxito de esta prematura carrera presidencial dependerá exclusivamente de la capacidad del Ejecutivo para transformar el discurso de seguridad en obras públicas visibles para los ecuatorianos.(I).
xxxxxxRecuadro
En mayo de 2025, Daniel Noboa Azín llegó con un índice de aprobación ciudadana que oscilaba entre el 52,7% y el 60,3%.
En 2026, la aceptación ciudadana oscila entre el 45% y el 47,7% a nivel nacional.
