Ante una página en blanco

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

Es un miércoles muy frío, estoy muy solo en mi habitación, anoche la selección de fútbol de Ecuador se despidió de su quinto mundial perdiendo con México, llenando de desilusión a todo el país que sigue sumergido en una inmensa crisis social y política, que se habría mitigado un poco con un triunfo del combinado nacional, que defraudó una vez más a un sector mayoritario de población que es futbolero y que viajó con expectativas de una mejor actuación. Y es que así somos los ecuatorianos, nos venden fantasías y las compramos enseguida, sucede con presidentes, alcaldes, prefectos y el deporte no iba a ser la excepción somos deslumbrados fácilmente por charlatanes que luego queremos revocar cuando el daño es irreversible, como está pasando ahora con el mandatario actual, que intenta posicionar la narrativa de que todo marcha bien, mientras el pueblo recibe a diario golpes de realidad dura, cruel y cruda

Me senté ante esta página en blanco, y pensé en la gran semejanza que tiene con la vida, la estoy llenando con lo que fluye de mi cerebro en este momento. Así es la existencia, se va llenando poco a poco, con lo que somos capaces de generar para nosotros mismos, y para los demás. Yo, al llenar esta página me expongo a un sin número de situaciones, como la discrepancia de quienes lean esto, ante lo que expreso, pero también puede que alguien concuerde conmigo y comparta mi opinión. En la vida ocurre igual, siempre tropezamos con gente con la que tenemos demasiada afinidad, y personas con las que sencillamente no hay química para nada. Pero el secreto está en llevar la fiesta en paz con los unos y con los otros, aceptando críticas en ocasiones no acordes a lo que esperábamos, y halagos a veces exagerados y muy lisonjeros ¡Pero como nos cuesta hacerlo!

Esta semana he visto cosas que a mí en lo personal me han llamado a la reflexión, pienso que el paso por este mundo se compone de momentos que a veces no solemos valorar, de personas que están dispuestas a brindarte su apoyo y solo cuando te faltan, te percatas de aquello

Hace poco le decía a un ser muy amado por mí, que cuando despierta, tengo la certeza de que todo va a estar bien en mi día, porque sé que siempre está dispuesto a ayudarme. ¡Qué lindo dar la mano a alguien de forma horizontal de igual a igual, y no verticalmente, sintiéndote superior al que ayudas, haciendo comentarios hirientes para el otro! También me impresionó lo que dijo una psicóloga chilena, que deberíamos cada mañana, agradecer por despertar, y detenernos un instante a pensar en cuantos no pudieron hacerlo hoy. Sería muy bueno que tomáramos, conciencia en cada acto diario y cotidiano, que toda acción por muy simple y pequeña que nos parezca, puede transformar la jornada de un semejante, si levantamos amargados por algo, tratemos por todos medios posibles no amargar a los otros. Pero si por el contrario, amanecemos alegres, dejemos que esa alegría se contagie y brille mucho más que sol en cielo despejado, así se llenará de cosas hermosas, la página en blanco que somos al nacer. Les cuento que la mía, en la que escribo estas sencillas letras, para ustedes se ha llenado, si Dios lo permite volveré a llenar otra, la próxima semana, hasta entonces.