
El constante reclamo de los habitantes de la frontera sur finalmente tuvo respuesta. Luego de casi siete meses de restricciones que afectaron la dinámica económica y social de los cantones fronterizos de la provincia de Loja, el Gobierno Nacional anunció la reapertura total de los pasos internacionales, aunque con la permanencia del Bloque de Seguridad en la zona para mantener los controles y garantizar la seguridad fronteriza.
El anuncio fue realizado la tarde de este martes 07 de julio de 2026 por la ministra de Gobierno, Nathaly Morillo, mediante la red social X, quien señaló que la medida de cierre permitió fortalecer las acciones contra actividades ilícitas.
“Las decisiones difíciles se toman para proteger a los ecuatorianos, y los resultados lo demuestran. Cerramos temporalmente la frontera sur en Loja para contener el tráfico de armas y reforzar el control del Estado. Tras evaluar los resultados de esa medida, el presidente Daniel Noboa ha dispuesto su reapertura”, manifestó la funcionaria.
La madida se concretó pasadas las 22h00 con la llegada del gobernador de la provincia, quien hizo presencia para verificar que el puente internacional se reaperture tanto para personas como vehículos.
Afectación
La restricción fronteriza comenzó el 24 de diciembre de 2025, cuando el Gobierno Nacional resolvió mantener habilitados únicamente los pasos internacionales de Rumichaca y Huaquillas, como parte de las medidas adoptadas por motivos de seguridad nacional.
La disposición generó preocupación en los cantones fronterizos de Loja, especialmente en Macará y Zapotillo, donde gran parte de la actividad comercial depende del intercambio binacional con Perú. Comerciantes y emprendedores reportaron afectaciones económicas debido a la disminución de compradores y visitantes.
Durante este periodo, la incertidumbre marcó la actividad de quienes dependen del movimiento fronterizo. Comerciantes, estudiantes y familias enfrentaron dificultades para movilizarse entre ambos países, mientras crecían los pedidos ciudadanos para flexibilizar las restricciones.
La situación se agravó a finales de junio, cuando el cierre del Puente Internacional de Macará restringió incluso el tránsito peatonal. Decenas de estudiantes provenientes del distrito peruano de Suyo permanecieron sin poder ingresar a territorio ecuatoriano para asistir a clases, mientras padres de familia y docentes solicitaron una solución inmediata.
Ante la presión ciudadana, el gobernador de Loja, Juan Carlos Álvarez, anunció el sábado 04 de julio la habilitación de los pasos peatonales en Macará y Zapotillo, priorizando a personas en situación de vulnerabilidad y principalmente a los estudiantes que diariamente cruzan la frontera para acudir a sus centros educativos.
La autoridad indicó además que se reforzaría la presencia de uniformados y los patrullajes preventivos en los sectores fronterizos, mientras mesas técnicas de seguridad evaluarían constantemente el comportamiento del flujo de personas y las condiciones para avanzar hacia una apertura total.
En Zapotillo, el malestar ciudadano también motivó la convocatoria de la Gran Marcha Binacional por la Reapertura del Puente Internacional Lalamor, prevista para el sábado 11 de julio, con participación simultánea de habitantes de Ecuador y Perú. Sin embargo, el anuncio del Gobierno Nacional modificó el escenario planteado por los organizadores.
Expectativas
El restablecimiento del tránsito fronterizo generó expectativa entre los habitantes de la zona. El exalcalde de Macará, Pedro Quito, en entrevista con Diario Crónica, señaló que esta decisión permitirá recuperar la actividad económica del cantón, luego de los meses de restricciones.

“El cierre del Puente Internacional Macará-La Tina afectó al comercio, turismo, agricultura y otros sectores que dependen del intercambio entre ambos países. La reducción de visitantes y compradores provocó una caída en las ventas, obligando a varios negocios a reducir personal, cerrar sus puertas o buscar nuevas alternativas de ingresos”, enfatizó.
Ante el nuevo escenario, el exalcalde pidió mantener los controles de seguridad necesarios, pero sin afectar la movilidad y la relación comercial que históricamente ha existido entre Ecuador y Perú.
