Volver para empezar otra vez, el anhelo de las familias de Cantzama

Viviendas afectadas y familias que ya piensan en volver.

A casi dos semanas del aluvión que devastó Cantzama, Santa Isabel y Guayabal, en Zamora Chinchipe, las familias enfrentan una realidad marcada por la pérdida, la incertidumbre y el desafío de reconstruir sus vidas. Mientras algunos habitantes anhelan volver al lugar donde crecieron, las autoridades mantienen firme la decisión de reubicarlos ante el alto riesgo de nuevos desastres. Aún hay seis desaparecidos.

Circunstancias

Cantzama, Santa Isabel y Guayabal, antiguos referentes turísticos y agrícolas de la Amazonía ecuatoriana, cambiaron por completo durante la madrugada del 04 de julio de 2026. El aluvión provocado por el desbordamiento del río, tras intensas lluvias, arrasó con las comunidades ubicadas en la parroquia Guadalupe, cantón Zamora, y transformó un destino conocido por sus aguas cristalinas en una zona de devastación.

Antes de la tragedia, el sector, ubicado a unos 90 kilómetros de Loja, recibía visitantes atraídos por hosterías, balnearios naturales y emprendimientos familiares. La agricultura, la ganadería y el comercio constituían el sustento de la población.

El desastre dejó, hasta el momento, trece personas fallecidas y seis desaparecidas: la gobernadora de Zamora Chinchipe, Ivonne Panchi Rodríguez y su equipo de trabajo, el servidor policial Luis Granda, responsable de su seguridad, y la comunicadora Marjeorie Ortiz, además de otros ciudadanos como Maila Fabiana Vera Amay, Franklin Alcivar Quezada Ochoa, Byron Oviedo y Liliana Tiwi. Decenas de viviendas resultaron destruidas, mientras otras permanecen en pie con graves daños estructurales. El temor ante una nueva crecida del río obligó a numerosas familias a abandonar el lugar.

Hoy, las calles lucen casi desiertas. Puertas cerradas, viviendas cubiertas de lodo y aves de corral que caminan entre los escombros reflejan la magnitud del desastre. Aunque han transcurrido casi dos semanas desde la emergencia, gran parte de los sectores todavía permanece bajo capas de sedimento y material arrastrado por la corriente.

“El cauce del agua cambió de manera rotunda. En mis 60 años viviendo aquí jamás observé un accidente de esta magnitud”, relató Arcesio Morocho, cuya vivienda continúa en pie, aunque presenta importantes fisuras.

Cada mañana, algunos propietarios regresan con palas, escobas, mangueras e hidrolavadoras para retirar el lodo acumulado e intentar recuperar parte de sus hogares. Otros únicamente ingresan durante algunas horas para rescatar pertenencias o vigilar lo poco que quedó.

“Todavía hay personas que llegan durante la noche para cuidar sus pertenencias, pero la mayoría continúa buscando a sus familiares desaparecidos», explicó Roberto González, jefe de trabajo de la Prefectura de Zamora Chinchipe.

“Entre el barro aparecen vestigios de la vida cotidiana: juguetes, pelotas, fotografías, ropa y hasta una guitarra. Objetos que todavía conservan el nombre de sus propietarios y recuerdan la presencia de familias que hoy enfrentan pérdidas irreparables”, afirmó.

Además, resulta muy doloroso para cualquier padre encontrar objetos pequeños que pertenecieron a niños. Cada hallazgo recuerda que aquí existieron hogares llenos de vida, expresó el morador Germán Calle.

Reconstruir o comenzar

Mientras las labores de búsqueda continúan, otra preocupación ocupa el pensamiento de los habitantes: el futuro. Muchas familias desean reconstruir sus viviendas en el mismo sitio donde crecieron, trabajaron y formaron sus hogares, debido a la falta de otro terreno y al profundo arraigo con la comunidad.

Ximena Ríos afirmó a Diario Crónica que mantiene la esperanza de volver a levantar su casa en Cantzama. “Estoy consciente de que las autoridades no lo permitirán, pero deseo permanecer en el mismo barrio. No quiero alejarme del lugar donde crecí y construí mi vida”, manifestó.

En tanto, Claudia Alberca comparte ese sentimiento. Perdió por completo su vivienda, su emprendimiento y también a su padre y a su hermano durante el aluvión. A pesar del dolor, mantiene intacta la voluntad de empezar nuevamente.

“Este es el único lugar que conozco. El miedo permanece, pero debemos enfrentarlo para salir adelante. La reubicación representa una alternativa, aunque espero que ocurra en un sitio con potencial turístico. Cantzama siempre fue un espacio de recreación y confío en que, con la ayuda de Dios, algún día volverá a recuperar su belleza», afirmó.

Reubicación

Por su parte, el Gobierno Nacional y el Municipio de Zamora descartaron cualquier proyecto de reconstrucción en el área afectada por el desastre. Los estudios preliminares evidencian un alto riesgo de nuevos aluviones, además del cambio definitivo del cauce del río.

Como alternativa, las autoridades planifican la reubicación de las familias damnificadas en el barrio La Unión, perteneciente a la parroquia Timbara, cantón Zamora. El proyecto contempla la utilización de más de 5.000 metros cuadrados de terreno municipal para la construcción de aproximadamente 50 viviendas. Actualmente avanzan los estudios geotécnicos y los levantamientos topográficos con el propósito de garantizar condiciones seguras para quienes perdieron todo durante una de las mayores tragedias registradas en la provincia.(I).

El devastador desastre destruyó más de 50 casas.

Trece personas perdieron la vida y seis están desaparecidos tras la tragedia.